sábado, junio 21, 2025

Un NO al chisme y la murmuración

 Sábado de fe y vida

LA MURMURACIÓN, MAL SILENCIOSO QUE DIOS PROHIBE

Les escribo desde Jarabacoa, descansando en casa de unos amigos. 

La Biblia es categórica al prohibir la murmuración y el chisme, considerándolos no solo un pecado contra el prójimo, sino una manifestación de deslealtad a los principios del amor y la verdad. A lo largo de toda la Escritura, desde el Pentateuco hasta el Nuevo Testamento, encontramos referencias claras que advierten sobre las consecuencias destructivas del hablar a espaldas, distorsionar la verdad o sembrar discordia por medio de palabras malintencionadas.

Pasajes como Levítico 19:16 —"No andarás chismeando entre tu pueblo"— y Santiago 4:11 —"Hermanos, no habléis mal los unos de los otros"— revelan que este tipo de conducta no es un simple error social, sino una transgresión moral y espiritual. El caso de María y Aarón en Números 12, quienes murmuraron contra Moisés, muestra cómo la murmuración puede tener consecuencias graves e inmediatas. Además, muchos de los Salmos denuncian la aflicción que causa ser víctima del chisme y exaltan la actitud de quienes guardan silencio o refrenan su lengua (Salmo 34:13; Salmo 15:3). 

El llamado bíblico es claro: la lengua tiene poder para edificar o destruir, y Dios espera que usemos nuestras palabras para consolar, animar, corregir con amor y edificar a los demás. La murmuración no solo contamina las relaciones personales, sino que mina la confianza, rompe la unidad y deshonra a Dios.

Por eso, se nos exhorta a construir relaciones francas, honestas y llenas de gracia. Como dice Efesios 4:29, “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes”. En lugar de hablar a espaldas, se nos anima a dialogar directamente con humildad y verdad, siguiendo el ejemplo de Mateo 18:15, que enseña a confrontar con amor cuando es necesario, en privado y con respeto.

 El chisme y la murmuración no tienen cabida en una comunidad cristiana madura. Seamos, entonces, guardianes de la paz, constructores del entendimiento y sembradores de verdad, sabiendo que cada palabra cuenta y que seremos juzgados también por lo que decimos (Mateo 12:36-37). La Biblia nos invita a vivir con integridad y a honrar a Dios también con nuestra lengua.

 No lo olvides: La lengua del chismoso mata a traición.

 El triple filtro de Sócrates

Existe una enseñanza muy conocida atribuida a Sócrates llamada “el triple filtro”, que es una reflexión sobre el uso responsable de la palabra y una excelente advertencia contra el chisme o la murmuración. Esta enseñanza ha trascendido como una herramienta ética poderosa.

 Según la historia, un conocido se acercó a Sócrates para contarle algo sobre un amigo en común. Antes de permitir que le hablara, el sabio filósofo lo detuvo y le propuso aplicar tres filtros:

 Primer filtro: ¿Es VERDAD? “¿Estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?”

 Segundo filtro: ¿Es BUENO?  “¿Lo que vas a contarme es algo bueno sobre esa persona?” En otra versión de esta anécdota se dice que Sócrates preguntó: “Lo que me vas a contar ¿Ya lo compartiste con esa persona?

 Tercer filtro: ¿Es ÚTIL? “¿Es necesario que yo sepa esto? ¿Es útil?”

 Sócrates concluyó:

“Si lo que vas a decirme no es cierto, ni bueno, ni útil, ¿para qué decírmelo?”

 Cuando alguien se te acerque con un chisme, una murmuración, intenta aplicar este triple filtro y, sobre todo. En vez del chisme, confronta y hazlo como dice la Biblia: con amor, con respeto, en privado.

 GRATA VIDA para todos.

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