viernes, julio 10, 2026

El pasado no tiene la última palabra

 Tu pasado no tiene la última palabra

 


Hay personas que siguen viviendo una herida que ocurrió hace diez...

veinte...o treinta años.

El tiempo pasó. Pero el dolor se quedó.

Y lo más triste es que llegamos a creer que vivir así es normal.

La presencia de Dios no es un lugar para esconder nuestras heridas.

Es el lugar donde podemos llevarlas sin miedo.

El salmista hizo una oración valiente:

"Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón... y guíame en el camino eterno." (Salmo 139:23-24)

Solo Dios puede mostrarnos esas cadenas invisibles que todavía nos atan al pasado.

Y solo Él puede comenzar una restauración que va más allá de las emociones:
restaura el corazón,
la esperanza
y el propósito.

No puedes abrazar plenamente el futuro si nunca sueltas el peso del ayer.

Hoy puede ser un buen día para decirle al Señor:

"Muéstrame lo que aún necesito sanar."

Porque Dios no quiere que sobrevivas al pasado.

Quiere que vivas en libertad.

 

GRATA VIDA.

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