“La clave está en los nudos donde el poder se
atasca”
Jesús fue tentado a ser corrupto y mostró que
"no debe negociarse con el mal", cree Jaume Llenas.
A la hora de enfrentarse a la
corrupción, la espiritualidad cuenta mucho. En esta conversación en la serie
sobre corrupción en la vida pública, Jaume Llenas habla sobre el efecto que
tiene una clara cosmovisión cristiana en situaciones de presión. “No se puede
negociar con el mal”, opina. No tener unos valores claros hace imposible la
tarea de mantenerse íntegro.
“Jesús es el
modelo a seguir porque él mismo fue tentado en varias ocasiones… no vivió una
vida ajena al riesgo de la corrupción”,
explica Jaume Llenas en su segunda entrevista con Pedro Tarquis,
director de Protestante Digital. En el desierto, por ejemplo, se le ofreció a
Jesús poder si aceptaba “un atajo para
conseguirlo a costa de rendirse ante el mal” . Eso, cree Llenas, es la esencia
de la corrupción.
El licenciado en Derecho, pastor evangélico y secretario
general de la Alianza Evangélica explica que es la propia figura de Jesús quien
marca el camino. Él mismo vivió la presión de cerca, con gente de su propio
círculo: “Había dos seguidores que pedían influencias para sentarse junto a él
en el trono”, por ejemplo. En los evangelios queda claro, sin embargo, que
mantuvo la “integridad en medio del conflicto” y se negó siempre a tomar “el
camino más corto que todos desearíamos alguna vez”.