LO QUE CULTIVA EL HOMBRE DE UNA SOLA MUJER
Hoy escribo especialmente para
nosotros, los hombres, pero estas reflexiones también les sirven a ustedes las
mujeres para evaluar a su hombre o al hombre que podrían elegir.
Primero, Cultiva una ceguera intencional. No es la promesa de no ver jamás a
una mujer hermosa, mujeres que abundan por doquier. Hay una diferencia
entre una mirada inocente y una mirada lujuriosa. El hombre de una
sola mujer demuestra su fidelidad a través de la disciplina de sus ojos.
En segundo lugar, la mente es la línea de pelea en
la vida cristiana. Si el enemigo logra influir en nuestra mente, también
puede influir en nuestra conducta. En ese sentido, estamos llamados a
discernir las ideas buenas de las malas. La tentación no es un pecado
en sí, es un llamado a la batalla. Ante ella tenemos que ser
agresivos, resoplar, bufar y gruñir, pero nunca una actitud pasiva. Tenemos que
adoptar una mentalidad de ataque.
En tercer lugar, un hombre fiel a su esposa no es
un picaflor. No coquetea con otras mujeres. No hace bromas
diciendo que le gustan otras mujeres. No se divierte contando chistes de sus
reuniones con otras mujeres. Asume un criterio: no digo a otras mujeres
nada que no pueda decirles cuando mi esposa está presente.
En cuarto lugar, el hombre de una sola mujer se
cuida de su manera de tocar al sexo opuesto. No hay nada de malo en dar un abrazo, pero la próxima
vez que pienses en abrazar a una mujer, y no estés seguro de la motivación que
tienes para hacerlo, no lo hagas. Si quieres abrazar a alguien con una
motivación erótica, ve donde tu esposa.
Finalmente, si
queremos protegernos del adulterio tenemos que comprender el proceso que lleva
al adulterio. David pecó con sus ojos, su pensamiento, sus labios y sus
manos antes de hacerlo con su órgano sexual. Perdió la batalla antes de meterse
a la cama con Betsabé (1 Sam 11,1 ss).
El adulterio no comienza con el órgano sexual,
sino con la mente. El hombre fiel tiene ojos
sólo para su mujer, no peca con sus labios, cuida sus manos y sus pies están
dispuestos a huir. Hace falta esta visión para mantenerse alejado del
adulterio.
Cuando digo que tiene ojos solo para su mujer parece
que me contradigo, pues he dicho que vamos a ver mujeres hermosas por
dondequiera. Lo que quiero decir es que la mirada que tenemos para nuestras
esposas o compañeras es especial. O como suelo afirmar a veces en una
traducción propia de Job 31:1: “Hice un pacto con mis ojos, no voy a ver a otra
mujer como miro a mi mujer”.
Tú y yo podemos ser hombres de una sola mujer. No lo
dudemos.