Cómo
redactar unas memorias: 7 consejos para comenzar
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| William Zinsser |
William
Zinsser decía que “los escritores son los custodios de la memoria”. Y
tenía razón: muchas historias familiares, empresariales e institucionales
desaparecen simplemente porque nadie decidió escribirlas. Pero escribir unas
memorias no significa contarlo todo. Significa descubrir qué merece ser
contado y encontrar la mejor manera de hacerlo. Aquí te comparto siete
consejos extraídos de mi lectura de Zinsser.
Aquí van
siete consejos para comenzar:
1.
Escriba antes de que sea demasiado tarde. Los recuerdos se pierden. Las personas
que pueden responder nuestras preguntas ya no estarán siempre disponibles.
Fotografías, documentos, cartas y testimonios adquieren un enorme valor cuando
todavía podemos reconstruir el contexto que les dio sentido.
2. No
intente contar toda su vida. Uno de los grandes consejos de Zinsser es: “piense
en pequeño”. Una buena memoria no necesita registrar cada acontecimiento.
Puede comenzar con una etapa, una persona, una empresa, una casa, un viaje, una
crisis o una decisión que cambió el rumbo de una vida.
3.
Escriba con su propia voz. No trate de “sonar como escritor”. Hable desde su
personalidad, sus expresiones y su manera particular de mirar el mundo. Zinsser
lo resume de manera formidable: “Su producto es usted”. La autenticidad
suele ser más poderosa que cualquier pretensión literaria.
4.
Busque el significado, no solamente los hechos. Una memoria no es una
cronología. Las fechas importan, pero importa mucho más comprender qué
significaron determinados acontecimientos, cómo nos afectaron y de qué manera
contribuyeron a convertirnos en quienes somos.
5.
Comience por pequeñas historias. No piense inicialmente en un libro de 200
páginas. Escriba tres o cinco páginas sobre aquel día que todavía recuerda,
aquella conversación, aquel fracaso, aquella decisión, aquel personaje
inolvidable. Después escriba otra historia. Poco a poco aparecerán conexiones,
temas y una trayectoria narrativa.
6. Sea
honesto, pero no escriba para ajustar cuentas. Las mejores memorias
reconocen heridas, errores, contradicciones y conflictos sin convertirse en
instrumentos de venganza. Escribir sobre el pasado también puede ser una forma
de comprender, reconciliar y sanar.
7. No
necesariamente tiene que hacerlo solo. Hay personas con extraordinarias historias que
nunca las escribirán porque sienten que “no saben escribir”, no tienen tiempo o
no saben cómo organizar tantos recuerdos. Pero una memoria también puede
construirse mediante entrevistas, conversaciones, documentos, fotografías y
testimonios, con la asistencia de un escritor que ayude a investigar,
ordenar, estructurar y redactar la historia, procurando siempre conservar la
voz de quien la vivió.
Una vida,
una familia, una empresa o una institución acumulan experiencias que explican
mucho más que su pasado: explican quiénes son y cómo llegaron hasta aquí.
El
verdadero riesgo no es que nuestra historia parezca poco importante.
El
verdadero riesgo es dejar que desaparezca sin haberla contado.
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