Celebramos el Día Internacional
de la Mujer. Mujer, esposa, compañera, amiga, hermana, enemiga, relacionada…. Y,
de todos, una madre.
Brevemente, hemos de señalar
que la ley ordenaba que se honrara a la madre así como al padre (Éx. 20:12). El
hijo que hiriera a su padre o madre debía ser castigado con la muerte (Éx.
21:17). La misma suerte caía sobre el que era habitualmente desobediente (Dt.
21:18-21).
La mujer prudente que llamó a
Joab indicando que era «una madre en Israel» fue escuchada con toda atención (2
S. 20:19). Una madre tiene naturalmente
una gran influencia sobre sus hijos, sea para bien o para mal, como se ve
con los casos de Jocabed la madre de Moisés y Jezabel la madre de Atalía.
Se nos indica que los hijos de
la mujer virtuosa se levantan y la llaman bienaventurada (Pr. 31:28). Timoteo
tenía una madre y abuela fieles (2 Ti. 1:5). Hay también «madres» en la iglesia
que tienen los intereses del Señor en sus corazones para el bien de los santos,
lo que se ve en que Pablo llama a la madre de Rufo también madre suya (Rom
16:13).
He aquí DIEZ MUJERES-MADRES DE
LA BIBLIA: Eva,
madre de todos; Ana, madre de Samuel; Débora, la nodriza; Elizabet – Isabel; Eunice;
Herodías; Loida; Salomé; la suegra de Pedro, y María, la Madre de Jesús...