En lo particular, enarbolo la bandera de un Estado laico. Sin embargo, las iglesias evangélicas dominicanas enarbolan la bandera de la equidad frente a la constitución y las leyes. Es lo menos a lo que se puede aspirar: equidad. Que el matrimonio católico tiene validez civil, igual el de las demás religiones (incluyendo las no cristianas). Que la Iglesia Católica está representada en un conjunto de instituciones estatales, que lo estén las demás iglesias y "religiones". A continuación la nota de Isaura Montás, sobre la concentración de oración que hicieron las iglesias evangélicas frente al Congreso ayer en reclamo de.... equidad (le insertamos algunas de las fotos de dicha manifestación).
Dirigentes y seguidores evangélicos se presentaron ayer en una manifestación pacífica frente al Congreso Nacional con el fin de pedir la reintroducción y aprobación, en la segunda lectura, del numeral 4 del artículo 44 de la Constitución, donde se reconoce la validez civil de los matrimonios religiosos.
Las entidades evangélicas calificaron de ultrajante, discriminatoria y negadora de igualdad a la eliminación del numeral 4 del artículo 44 de la Constitución, afirmando que es un acto no equitativo que desprecia el aporte que ha hecho esta comunidad al orden social y al fortalecimiento de valores en la familia, ya que la eliminación de esta propuesta mantiene a la Iglesia Católica como la única confesión que puede celebrar matrimonios reconocidos por las leyes constitucionales.
“El derecho que tiene cada dominicano de escoger, de acuerdo a sus creencias religiosas, la iglesia que oficia la ceremonia para dar inicio a la fundación de una familia, es un derecho que no puede ser ignorado, por lo que le solicitamos a los honorables legisladores, su consecuente respaldo a esta causa” alegó Braulio Portes, dirigente del Consejo Nacional de Iglesias (CNI).
Por otro lado, el diputado del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Carlos Peña, manifestó la probabilidad de que el numeral 4 del artículo 44 sea aprobado en la segunda lectura.
“Las razones por las cuales se está pidiendo este derecho son más que valederas y hay una intención mayoritaria en los asambleístas de República Dominicana, en reintroducir ese numeral 4 en el artículo 44” informó Peña, quien aseguró que muchos asambleístas de la comunidad católica también apoyan la aprobación de este derecho.
Asimismo, Guillermo Moreno, ex candidato presidencial del Movimiento Independencia, Unidad y Cambio (MIUCA), se unió a esta causa que ha sido respaldada por distintos dirigentes políticos.
“Estoy aquí como ciudadano y como dominicano que apoya la causa de todas las confesiones religiosas a reclamar el derecho de igualdad de trato por parte del Estado dominicano, ese es el complemento necesario para el artículo constitucional que garantiza la libertad de creencia y la igualdad de todas las confesiones religiosas. En ese sentido, hemos querido estar presentes para consolidarnos con una causa que consideramos justa y necesaria”, expresó Moreno.
Cientos de feligreses asistieron a la manifestación, donde oraron juntos y cantaron cánticos religiosos.
¿Qué lugar ocupa el gozo sexual en los propósitos de Dios? La Iglesia Católica, a lo largo de los siglos, ha manifestado posiciones ambiguas cuando se trata de este tema y todavía más ambiguas cuando el tema se vincula a un sacerdote.
En ese sentido, leo con tristeza la condena de un sacerdote católico a quince años de prisión por los jueces del Tercer Tribunal Colegiado de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional. En mi memoria, aún fresco, el episodio del Padre Alberto Cutié y su rápida solución al ordenarse como sacerdote episcopal.
En el caso dominicano, Domingo Espinal fue condenado “por la presunta violación de un menor de 14 años en el sector El INVI de la carretera Sánchez” (Diario Libre – 17 de Julio, 2009).
Y es triste porque vincular a quien se supone que ha de ser un siervo de Dios y un servidor de sus hermanos con un abuso tanto de posición como de autoridad, hace que muchos resten credibilidad no sólo a sacerdotes y pastores en específicos, sino a las iglesias de modo general.
No es una condena definitiva, quedan instancias a las cuales sus abogados pueden apelar.
Evidentemente, una violación sexual es, además de un delito penado por las leyes, un pecado. Desde el punto de vista ético, se trata de una acción contra la voluntad –y en muchos casos bajo manipulación- de la víctima.
Aquí no puedo preguntarme si el placer logrado en una violación es simplemente sexual o si, por el contrario, responde a otros vacíos de la persona. Lo que deseo, reitero, es preguntarme qué lugar ocupa el placer sexual en el plan de Dios.
Cuando muchos que buscan seguir fielmente al Señor escuchan la palabra “sexo” piensan en algo pecaminoso, sucio, que Dios permite por nuestra naturaleza pecadora, pero que sería mejor no tener, etc. Y me surge una inquietud: ¿cómo llegamos a esta “sabia” conclusión?
Sacerdocio y celibato
Nuestro punto de partida: el celibato (lo llamo “castidad”) es un don-llamado de Dios, al igual que lo es el casarse y el permanecer soltero.
Sin embargo, para entender qué ha pasado que se ha hecho del placer, del gozo sexual casi un “anatema” para varias denominaciones cristianas, es necesario recurrir a un aspecto normativo de la Iglesia Católica: el celibato de los sacerdotes.
No siempre fue así y como dijera Juan Pablo II, en julio de 1993: “El celibato no es esencial para el sacerdocio; no es una ley promulgada por Jesucristo”.
Pedro y los apóstoles eran, en su mayoría, hombres casados.
En el Concilio de Elvira (año 306) se daba una norma (Decreto 43): Todo sacerdote que duerma con su esposa la noche antes de dar isa perderá su trabajo.
En Nicea (Año 325) se decreta que una vez ordenados sacerdotes no pueden casarse (pueden llegar al sacerdocio casados).
A lo largo de los primeros diez siglos, las posiciones fueron ambiguas, pero de hecho se permitía la existencia de sacerdotes casados. Sin embargo, es en el Concilio de Letrán en que se decreta que los matrimonios de los clérigos no son válidos (emitido en Letrán I, año 1123 y confirmado en Letrán II, año 1139).
En dicho concilio se decreta, en uno de sus cánones: “Prohibimos absolutamente a los presbíteros, diáconos y subdiáconos la compañía de concubinas y esposas, y la cohabitación con otras mujeres fuera de las que permitió el Concilio de Nicea, que habitaran por el solo motivo de parentesco, la madre, la hermana, la tía materna o paterna y otras semejantes, sobre las que no puede darse justa sospecha alguna”
En el Concilio de Trento (1545-1563) se establece que el celibato y la virginidad son superiores al matrimonio. Esta “teología” es rectificada por el Papa Pío XII quien señala que el sexo puede ser bueno y santo y quien en 1951 ordena a un pastor luterano, casado, como sacerdote. Es, sin embargo, en el Vaticano II cuando el matrimonio se le da igual valor que a la virginidad.
Papas que tuvieron hijos: Felix III (483-492); Hormidas (514-523), Adriano II (867-872). Y luego de 1139 (Concilio de Letrán II que decreta inválido el matrimonio de los sacerdotes), tuvieron hijos ilegítimos: Clemente IV (1265-1268), Félix V (1439-1449), Inocencio VIII (1484-1492); Alejandro VI (1492-1503); Julio (1503-1513); Pablo III (1534-1549); Pío IV (1559-1565); Gregorio XIII (1572-1585), entre otros.
También estuvieron los papas que fueron hijos de otros papas u otros miembros del clero. Hijos de sacerdotes fueron los papas: Damasco I, Bonifacio, Félix, Anastasio II, Marino y Juan XV.
Y los papas que fueron hijos de otros papas: Inocencio I, Agapito I, Silverio y Juan XI. Además, Bonifacio VI, hijo de un obispo.
Es decir, que el placer sexual –legítimo e ilegítimo- estuvo presente en la dirección de la Iglesia Católica (unas veces los papas convivían con esposas, casados o no, y otras veces eran hijos de miembros del clero) durante casi doce siglos de existencia –hasta el Concilio de Letrán- y lo estuvo de manera abierta, sin que esto constituyera la razón principal de los desaciertos en el camino de la santidad.
El Pastor Rafael Montalvo lo señaló: es imprescindible, para crecer en la vida cristiana y para no morir de sed en el desierto de la vida, vivir en intimidad con nuestro Dios. La Biblia, su palabra, nos ayuda a conocerlo, nos anima. Necesitamos más. Momentos de intimidad, de cara a cara, de escucharle... Nos lo dijo Montalvo el domingo pasado, al asistir al culto.
“Cuan grande es nuestro Dios…”.
Dios nos habla de muchas maneras, pero el primer modo para un cristiano es conocer su Palabra.Dios también nos habla a través de la oración. Es un ponerse en su frecuencia. Un sintonizarse, un mirar desde su perspectiva.
Nos hacemos sensibles a la voz de Dios. Sentimos sus prioridades al sacar “ese momento” aparte y estamos en su presencia. En la oración, Dios habla a nuestro Espíritu, a nuestra mente, a nuestro corazón.
En la medida en que pasamos tiempo en Su presencia, nos hacemos sensibles a la voz de Dios.
Si no estamos acostumbrados, no discriminamos y nos pasa como a Samuel: no era capaz de reconocer la voz de Dios.
En la medida en que nos acostumbramos a escuchar su voz seremos más sensibles.
A veces estamos muy ocupados, guiados por nuestros razonamientos, nuestras lógicas, por una ritmo de vida que va rápido…
¿Qué se necesita para escuchar la voz de Dios?
Primero, hacer silencio. Fallamos en este punto. Hablamos demasiado. Al orar, llenamos todo el tiempo. Tenemos que escuchar lo que El tiene que decirnos.
Hay tantos estímulos, ruidos, competencias, preocupaciones e intereses que nos atraen y nos agobian y nos dificultan estar en su presencia.
Necesitamos apartarnos, estar en quietud para encontrarnos en la presencia de Dios. Es el “rincón” donde lo escuchaos.
Podemos orar en el día a día, pero eso no sustituye el tiempo aparte. Si te apartas, si buscas el silencio (empezando por unos minutos al día), tendrás nuevas revelaciones, palabras de tu Dios en la quietud.
En esos momentos el Señor me habla de modo nuevo en su Palabra.
Al principio, quizás no tengas muchos deseos de estar con Dios. La carne es fuerte, el afán diario nos atrae y nos impide estar en su presencia.
En la medida en que te esfuerces, se enciende la pasión y ya no es pesada carga o un deber… cuando comienzas a disfrutar, palpar la presencia de Dios, descubriremos que es el lugar del mayor gozo y plenitud en su presencia.
Nos sentimos a veces, cuando sacamos tiempo para orar, como si fuéramos improductivos (como el leñador que se negaba a detener su trabajo para limar su sierra, porque consideraba que era perder el tiempo).
Estamos tan agobiados que sentimos que no podemos detenernos porque la productividad va a caer… y es lo contrario: la energía, el encanto, la pasión te vuelven…
Si queremos conocer su voluntad, planes, deseos, su corazón, tenemos que pasar tiempo con Dios.
A veces queremos sustituir el tiempo con Dios por palabras proféticas o de líderes… eso está bien, pero ir a la fuente es fundamental.
Saca tiempo, escuchando su dulce pero potente voz, y habrá paz en tu corazón, paz que nadie podrá quitar.
Los pantalones de Miguel Cocco tenían ruedos pesados. Su sucesor en las funciones de Director General de Aduanas, Rafael Camilo, tiene ahora una prueba de fuego para probar que, aunque con estilos distintos, la trayectoria de apego a la ley y de oposición a los desmanes –provengan de donde provengan- él también tiene pantalones largos y ruedos pesados. El desafío proviene, en primer lugar, de la Federación Nacional de Transporte Dominicano (FENATRADO), quien mantuvo paralizada ayer las labores en varios puertos dominicanos en protesta por la retención de cuatro camiones por parte de la DGA. Haina Oriental y Occidental y Caucedo –los puertos más importantes del país- fueron paralizados durante cuatro horas. El director de la Autoridad Portuaria Dominicana, Sigfrido Pared Pérez, intervino. Blas Peralta, presidente de FENATRADO, calificó de “abuso” la decisión de Aduanas de retener los camiones. “Cuando un empresario no paga impuestos, lo quieren pagar con nosotros”, expresó Peralta. No contento con su “victoria” de ayer, FENATRADO (según los reportes de prensa) aprovechó para informar que emprenderán más acciones ya que, según ese gremio, Aduanas le ha confiscado desde hace dos años otras 30 unidades bajo el mismo alegato. Si fue o no un abuso de de Aduanas, deberían determinarlo las leyes dominicanas. FENATRADO está acostumbrado a pelear por su cuenta, al margen de las leyes del país, como si fuese un “micro-estado” con gobierno propio e incluso, en algunos casos, un “micro-estado” al que el gobierno dominicano (cual fuese) debe rendirle pleitesía. Prueba de fuego, Camilo, o sumarse a los que rinden pleitesía a un gremio acostumbrado a arrodillar a todos. Prueba de fuego que puede superar, estoy seguro.
Presidente, un día de humillación, oración y ayuno por la nación
Barack Obama se aleja de la tradición de otros presidentes de Estados Unidos que, sin ser evangélicos protestantes como él, consideran a Dios “el gran gobernante de la nación”. En este artículo de Wenceslado Calvo (publicado en Protestante Digital), se resalta cómo algunos presidentes y hasta el propio Congreso de Estados Unidos declararon días de ayuno o de acción de gracias para toda la nación.
¿Por qué se aleja Barack Obama?Calvo nos dice que “el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, cristiano evangélico profeso, ante las gravísimas amenazas terroristas, económicas, militares, sociales y de toda índole que se ciernen sobre su nación, no se le ocurre otra cosa más que emitir una proclama defendiendo la filosofía y estilo de vida gay, lo cual no solo no ahuyenta los peligros que acechan a su nación sino que atrae sobre la misma la ira del Dios Todopoderoso, ese Gobernante de las Naciones y Soberano del Universo, al que sus primeros antecesores en el cargo, que no eran cristianos evangélicos, buscaron aplacar humillándose ante él”.
Un elemento que resalta en el pensar de algunos dirigentes norteamericanos antecesores de Obama es que el Dios de la Biblia no es sólo el Dios de la salvación personal como muchos evangélicos reivindican en República Dominicana (y también en Estados Unidos), sino que es también el Dios de la salvación de la nación, de bendición de la nación. Este pensar tiene profundas raíces en la Biblia, en donde se muestra que Jehová es el Dios del pueblo de Israel, de toda la nación, aun en los momentos en que se encontraba dispersa.
Hoy que nuestro país se encuentra en graves dificultades (no sólo de orden socio-económico, sino también morales y de espíritu), bien podría nuestro gobernante, el Dr. Leonel Fernández Reyna, llamar a todos los dominicanos a un día de “humillación, oración y ayuno” como hicieran los presidentes John Adams y James Madison en Estados Unidos en momentos críticos para ese país.
A continuación, el artículo de Calvo in extenso.
Dios, Washington, Adams, Madison y Obama
William Bradford (1590-1657) fue uno de aquellos ciento dos ´peregrinos´, que a bordo del Mayflower llegaron en 1620 a las costas de América y fundaron la colonia de Plymouth, en el actual estado de Massachusetts. Los comienzos de aquella comunidad de recién llegados no pudieron ser más duros: de los veintiséis cabezas de familias, solo doce sobrevivieron hasta la primavera y de las dieciocho mujeres casadas, solo tres pasaron el invierno. Bradford fue escogido como gobernador de la colonia, estando entre sus deberes más de lo que tal título daría a entender, pues era juez, superintendente de agricultura y comercio y encargado del reparto de tierras.
Bradford escribió la History of Plymouth Plantation en la que describe las vicisitudes de aquellos esforzados pioneros. En el verano de 1623 la cosecha de maíz, producto que los indios les habían enseñado a cultivar, corría peligro y con ello también su propia subsistencia. En palabras de Bradford la situación era la siguiente:
´…por una gran sequía que continuó desde la tercera semana de mayo hasta mediados de julio, sin lluvia y con altas temperaturas la mayor parte del tiempo, comenzaba ya el maíz a languidecer… y algunas de las tierras más secas estaban agostadas como heno marchito… Ante lo cual apartaron un día solemne de humillación para buscar al Señor en humilde y ferviente oración.(1)
La respuesta vino en forma de lluvia, pero no torrencial, como sería de esperar en una tormenta de verano, lo cual habría acabado de destruir lo poco que quedaba de cosecha, sino, como Bradford relata:
´No vino con aire o tormenta o violencia alguna, sino paulatinamente y en tal abundancia que la tierra quedó totalmente empapada.(2)
El grano revivió, al igual que otros frutos, recogiéndose una abundante cosecha que dejó atónitos a los indios y maravillados a los propios colonos.
Pero que puritanos como Bradford y su gente apartaran un día solemne de humillación, palabra que denota probablemente que se trató de un ayuno, ante una emergencia que les amenazaba, no es sorprendente. Después de todo eran cristianos fervorosos que creían en el Dios de providencia y que responde a la oración. Lo sorprendente es que personajes como Washington, Adams y Madison, que estaban muy lejos de ser puritanos, proclamaran días especiales de gratitud, de ayuno y oración frente a las eventualidades que atravesó la nación cuando ellos eran presidentes.
Ante el embargo del puerto de Boston, decretado por el Parlamento británico en mayo de 1774, un suceso que sería el detonante que desembocaría en la guerra e independencia de las colonias, se proclamó un día de ayuno en Virginia para el uno de junio en los siguientes términos:
´Esta Cámara, estando profundamente conmovida por el temor de grandes peligros que se derivan a la América británica por la hostil invasión de la ciudad de Boston, en nuestra colonia hermana de Massachussets Bay, cuyo comercio y bahía van a ser boicoteados el próximo uno de junio por una fuerza armada, considera grandemente necesario que dicho primer día de junio sea apartado, por los miembros de esta Cámara, como día de ayuno, humillación y oración, para implorar devotamente la intervención divina, para conjurar las graves calamidades que amenazan la destrucción de nuestros derechos civiles y evitar los males de la guerra civil…´(3)
Esta resolución fue firmada, entre otros, por George Washington, quien a la sazón escribió en su diario personal en la entrada del día uno de junio: ´Fui a la iglesia y ayuné todo el día.(4) Posteriormente, en 1795 y siendo ya presidente, Washington convocaría un día nacional de agradecimiento con estas palabras:
´Cuando vemos las calamidades que afligen a muchas otras naciones, la actual condición de los Estados Unidos infunde mucho consuelo y satisfacción… En tal estado de cosas es, de manera especial, nuestro deber como pueblo, con devota reverencia y gratitud afectuosa, reconocer nuestras muchas y grandes obligaciones ante Dios Todopoderoso e implorarle que mantenga y confirme las bendiciones que experimentamos. Profundamente conmovido por este sentimiento, yo, George Washington, presidente de los Estados Unidos, recomiendo a todas las sociedades religiosas y denominaciones y a todas las personas, quien quiera que sean dentro de los Estados Unidos, apartar y observar el jueves diecinueve de febrero próximo como día público de acción de gracias y oración, y que ese día se congreguen y rindan sincera y cordial gratitud al gran Gobernante de las Naciones, por las destacadas y manifiestas misericordias que distinguen a nuestra comunidad como nación…´(5)
El siguiente presidente, John Adams, cuyo mandato estuvo dominado por la amenaza de una guerra con Francia, proclamó el 9 de mayo de 1798 día de solemne humillación, ayuno y oración:
´Como la seguridad y prosperidad de las naciones depende en última instancia de la protección y bendición de Dios Todopoderoso y el reconocimiento nacional de esta verdad no sólo es un deber indispensable que el pueblo le debe, sino un deber cuya influencia natural es favorable para la promoción de la moralidad y piedad, sin la cual la felicidad social no puede existir, ni las bendiciones de un gobierno libre ser disfrutadas… y como los Estados Unidos de América están, en este momento, puestos en una situación arriesgada y angustiosa por la inamistosa disposición, conducta y exigencia de una fuerza extranjera… Bajo estas consideraciones me ha parecido que el deber de implorar la misericordia y la bendición del cielo sobre nuestro país, demanda, en este momento, una atención especial de sus habitantes. Por lo tanto, recomiendo que el miércoles nueve de mayo próximo sea observado, en todos los Estados Unidos, como día de solemne humillación, ayuno y oración… Que todas las comunidades religiosas, con la más profunda humildad, reconozcan ante Dios sus muchos pecados y transgresiones con los que somos justamente acusados como individuos y como nación, suplicando al mismo tiempo de su infinita gracia por el Redentor del mundo, que perdone nuestras ofensas y nos incline, por su Espíritu Santo, a ese sincero arrepentimiento y reforma que nos otorga razón para esperar su inestimable favor y bendición celestial.´(6)
El cuarto presidente, James Madison, ratificó personalmente una propuesta hecha por el Congreso y el Senado para que el día 12 de enero de 1815 fuera declarado día de humillación pública, ayuno y oración, ante la guerra que se había desencadenado con Gran Bretaña:
´Considero apropiado, por esta proclamación, recomendar que el jueves doce de enero próximo sea apartado como día en el que todos puedan tener oportunidad de ofrecer voluntariamente al unísono, en sus respectivas asambleas religiosas, su humilde adoración al gran Soberano del Universo, de confesar sus pecados y transgresiones y de fortalecer sus votos de arrepentimiento y enmienda.´(7)
Al cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, cristiano evangélico profeso, ante las gravísimas amenazas terroristas, económicas, militares, sociales y de toda índole que se ciernen sobre su nación, no se le ocurre otra cosa más que emitir una proclama defendiendo la filosofía y estilo de vida gay, lo cual no solo no ahuyenta los peligros que acechan a su nación sino que atrae sobre la misma la ira del Dios Todopoderoso, ese Gobernante de las Naciones y Soberano del Universo, al que sus primeros antecesores en el cargo, que no eran cristianos evangélicos, buscaron aplacar humillándose ante él.
1) History of Plymouth Plantation
2) Op. cit.
3) Journals of the House of Burgesses of Virginia
4) The Diaries of George Washington 1748-1799
5) Apéndice nº 5 del volumen 11 del U. S. Statutes
6) Apéndice nº 7 del volumen 11 del U. S. Statutes
7) Apéndice nº 11 del volumen 11 del U. S. Statutes
Las organizaciones que representan al sector exportador (JAD, AIRD, ADOZONA, ASONAHORES, ADOEXPO) celebran hoy, miércoles 17, el Día del Exportador. He aquí su llamado conjunto, el cual reproducimos para nuestros lectores....
JAD, ADOZONA, AIRD, ASONAHORES, ADOEXPO:
“Visualicemos el país como una gran empresa que compite con otras naciones”
En el Día Nacional del Exportador, el sector vinculado a las exportaciones, representado por la Asociación Dominicana de Zonas Francas (ADOZONA), la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (ASONAHORES), la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) y la Asociación Dominicana de Exportadores (ADOEXPO) quieren hacer un llamado a la sensibilidad gubernamental: es necesario dar un giro en las concepciones económicas dominantes si queremos enfrentar con éxito tanto la crisis económica internacional como la apertura comercial que empezó hace más de una década.
Las exportaciones dominicanas no podrán ser competitivas frente a las centroamericanas mientras el país se empeñe en colocarles impuestos y tasas muchas veces arbitrarias, no haya una solución satisfactoria al problema energético nacional, se acepte como normal un monopolio del transporte fundamentado en el manejo del temor, los costos laborales dominicanos sean mayores que los de otras naciones y el acceso al financiamiento siga limitando el desarrollo de las empresas.
En República Dominicana la visión estatal predominante es la de “dejar hacer, dejar pasar” ante un sindicato de transporte que utiliza cualquier tipo de método para imponer el monopolio e impide así a las empresas poder abordar soluciones más competitivas y acordes con el libre mercado.
Predominan las promesas en el tema energético nacional, las acusaciones infundadas y la incapacidad en el equipo que conduce el renglón desde el sector estatal, el cual parece estar dando palos a ciegas, negándose incluso a contemplar propuestas sugeridas por sectores afectados y que, en definitiva, son los que pagan el caro y deficiente servicio.
Predomina una línea de financiar el consumo por encima de la producción, en una espiral que por lógica llevará a crisis cíclicas en el sistema y a dificultades en el desarrollo nacional.
Predomina mantener impuestos como el 1% de los activos que son una penalización a la producción. Impedir que las exportaciones no paguen impuestos sobre la renta (conquista lograda por la mayor parte de nuestros competidores de Centroamérica). Convertirse en artífices de la defensa de lo global por encima de lo nacional, como cuando las autoridades se niegan a contemplar la posibilidad de un “draw back” que es implementado ya por otras naciones, bajo el argumento de que eso contraviene acuerdos internacionales.
Todo eso tiene que cambiar. Ya no se trata sólo de la perdida vertiginosa de empleo en las zonas francas, sino que todo el aparato productivo con potencial exportador se encuentra en un camino incierto.
Abrigamos la esperanza de que visualicemos el país como una gran empresa que compite con otras naciones. Se anuncien pasos que signifiquen un giro en el modelo económico actualmente en curso y se implementen acciones contundentes para sobrellevar la crisis nacional e internacional.
Iniciemos esta tarea poniendo en marcha la Mesa Presidencial de Fomento a las Exportaciones aprobada mediante decreto, la cual nos puede permitir coordinar todas las acciones gubernamentales tendentes a promover la internalización de nuestros productos, pongamos en funcionamiento al Fondo de Promoción de las Exportaciones, creado también por decreto y demos atrás a algunas tarifas y tasas aprobadas recientemente que encarecen nuestra producción.
Un giro que no significa dejar a un lado algunas de las políticas que han contribuido a la estabilidad económica de la nación y otras sectoriales que han permitido desarrollar nuestra producción. El giro que requerimos va dirigido a conferirle la importancia debida a un eje hasta ahora poco valorado, el de convertirnos en una nación exportadora, meta esta que no podría lograrse si no enfrentamos las causas que afectan la competitividad de nuestras empresas a nivel internacional.
Abrigamos la esperanza de que celebremos en una fecha no muy lejana un Día Nacional del Exportador en que la ruta adoptada nos permita decir con entusiasmo: las exportaciones dominicanas están creciendo, está creciendo el país.