sábado, septiembre 09, 2017

Tierra Adentro / Empresas familiares (1)

Empresa y familia: dimensiones en tensión
Milton Tejada C.
(Los artículos que publicaré en los próximos días están tomado de la sistematización que hicimos para la Asociación de Industriales de la Región Norte (AIREN) de su exitoso proyecto sobre protocolización de empresas familiares, en el que participaron 114 empresas de la región norte –y algunas de Santo Domingo-, auspiciado por el FOMIN-BID. La sistematización como totalidad fue publicada en el 2014, con el título: Transición Generacional en las empresas familiares de República Dominicana – Análisis del Proyecto de Implantación de Protocolo de Familia y Ámbitos de Gobierno en PYMES Dominicanas de la Región Norte. Me permito algunas ediciones para que pueda entenderse mejor el artículo sin recurrir a la lectura completa de la publicación, la cual pueden solicitarnos por correo).

Empresa y familia tienden a ser dos dimensiones comunes para un conjunto de seres humanos, pero que son vividas en múltiples ocasiones como dimensiones en tensión.
Navarrete Jiménez (2014) expresa que “no existe un modelo único de empresa familiar pero se comprueba que las más longevas gestionan intencionada y adecuadamente la interacción de las dimensiones familiares y empresariales”. Lo contrario parece ser también verdad: cuando las tensiones entre familia y empresa se convierten en motivos de ruptura, las empresas suelen perecer más rápidamente que cuando estas dimensiones avanzan en relativo equilibrio o armonía.
Algunos énfasis de ambos sistemas tradicionalmente señalados son:

La empresa
La familia
  • Productividad.
  • Ganancia económica.
  • Integración de elementos. humanos, técnicos y materiales.
  • Coordinación por un administrador.
  • Preservación de la vida.
  • Reproducción de la especie.
  • Crecimiento de los hijos.
  • Cuidado de la salud.
  • Elaboración de la identidad.
  • Apoyo en crisis vitales.
  • Protección en adversidades.
  • Aprendizaje emocional.

Esto implica, desde el punto de vista de “propiedad”, el control accionario, el establecimiento de un patrimonio de valor para la familia y vinculación laboral y liderazgo, y desde el punto de vista de la familia: sentido de pertenencia, relaciones de afecto, valores y tradiciones de la familia que se reflejan en la empresa.
En esa tensión empresa-familia también se determinan motivos para la continuidad: tradición, preservar el bienestar familiar, vínculos de unión, importancia en la economía local o nacional.
La respuesta a esta tensión es la elaboración de un plan de transición que permita tanto el retiro exitoso como la asunción del liderazgo por la nueva generación. Es decir, un plan de sucesión (lo cual es un proceso complejo que implica la transferencia formal de la dirección y la propiedad).

Una empresa familiar sin un plan de transición es como un barco a la deriva en peligro constante de naufragar.

Otro elemento clave para entender las características de las empresas familiares es el vínculo existente entre el sistema familiar y la empresa en términos de valores, pautas de productividad, estilos. En ese sentido, el sistema familiar es reconocido como fundamental para la formación de los individuos. En él se cultivan valores, hábitos y costumbres y se define en mucho el carácter de las personas. También ahí se forjan sueños, deseos de realización personal, familiar y profesional, así como frustraciones y “deudas” en el sentido emocional de la palabra. Indudablemente esto marca las expectativas sobre la sucesión en la empresa.
Sin embargo, sería importante saber cómo percibe la familia a la empresa. En algunos casos, según el testimonio de los consultores, al principio del proceso de protocolización la empresa era marginal a la dinámica familiar (“es el negocio de papá, no sé mucho de eso”). Se detectaron dos dinámicas inclusivas interesantes:
  • La empresa pasó a ser “empresa familiar” al ser empoderada la familia de muchos aspectos de la marcha de la empresa, en la medida en que los fundadores suministraron información a los miembros de este sistema y crearon los órganos de gobierno familiar y de propiedad correspondientes.
  • La familia pasó a ser “familia empresaria propietaria de una empresa familiar”, lo que implica un paso más con relación a la dinámica anterior, ya que los miembros de estos núcleos familiares se visualizan a sí mismos como entes responsables de la marcha del negocio, pero también como núcleos con capacidad emprendedora para desarrollar otras iniciativas de negocios.

Un elemento clave para las familias empresarias es el éxito. Sin embargo, como bien indica Antognolli, “el parámetro de éxito de las empresas no familiares es la rentabilidad, mientras que en las familiares el parámetro de éxito es RENTABILIDAD+ARMONÍA FAMILIAR y a esto, indudablemente, el proceso de instaurar los órganos de gobierno y elaborar un protocolo es una contribución fundamental.
En cuanto al protocolo en el que se plasman las pautas de esta transición generacional, algunos elementos generales que se contemplan o que constituyen parte del proceso de consultoría figuran en el recuadro siguiente:

  1. Consideraciones sobre el fundador y el origen de la empresa.
  2. Filosofía, actividades y arraigo de la empresa a un determinado lugar.
  3. Misión y valores de la familia y su transmisión a través de la empresa familiar.
  4. Objetivos y filosofía del protocolo familiar.
  5. Vigencia y condiciones para la modificación del protocolo.
  6. Definición del código ético y de comportamiento para los miembros de la familia y para la empresa.
  7. Canales de comunicación entre la familia y la empresa.
  8. Objetivos, funciones, composición y normas de funcionamiento de los órganos de gobierno de propiedad, familia y empresa.
  9. Mecanismos para la gestión de conflictos y toma de decisiones.
  10. Preparación y plan de formación de nuevas generaciones.
  11. Procesos de selección y evaluación de directivos familiares que quieren incorporarse a la empresa. Apertura o restricciones sobre ingresos de nuevos miembros de la familia.
  12. Políticas de elección y jubilación de los líderes familiares.
  13. Cualificación exigible a los familiares que trabajan en la empresa.
  14. Participación de la familia en la dirección y control de la empresa. Criterios para la incorporación de familiares a los órganos de gobierno.
  15. Procesos de apoyo y acompañamiento a los miembros de la familia para la identificación y alcance de sus metas personales y profesionales.
  16. Política de ayuda a familiares y a empleados no familiares.
  17. Acceso y restricción de los parientes políticos a la empresa.
  18. Intención sobre la propiedad del capital y su transmisión.
  19. Creación de fondos de liquidez en beneficio de la familia y de la empresa; reglamentación de la administración y funcionamiento del fondo.
  20. Compromiso explícito de los miembros firmantes con respecto al funcionamiento, supervivencia y crecimiento de la empresa, así como su disposición para vigilar y controlar los activos.
Fuente: Elaboración propia a partir de la revisión de los protocolos familiares firmados y entrevista con los consultores del Proyecto.

Referencias:
Antognolli, Santiago... et al. (2012). Empresas familiares: buenas prácticas en Argentina: resultados del Programa de Supervivencia y Competitividad de las Empresas Familiares de la Región Centro. Dirigido por María Laura Lecuona. Universidad Empresarial del Siglo 21. Córdoba, Argentina: Gráfica Latina.
Navarrete Jiménez, María Mercedes: Transición generacional en las empresas mexicanas fabricantes de pinturas y tintas. 20 de abril, 2014: http://cocyteh.hidalgo.gob.mx/descargables/ponencias/Mesa%20III/7.pdf.


domingo, septiembre 03, 2017

Tierra Adentro / Envejecientes ¿Carga o recurso?

Los envejecientes… ¿Carga o recurso?
Milton Tejada C.

Los envejecientes… ¿Una carga o un recurso? Esta pregunta la formulé a través de Facebook (25 de agosto, 2017), recibiendo múltiples y variadas respuestas que compartiré al final de este artículo. La motivó el lanzamiento por parte del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (CONAPE) de los premios “Ejemplos de Vida” con el objetivo de “reconocer y dignificar a los adultos mayores que aún se encuentran activos en el ámbito laboral”, con motivo de que el 1º. de Octubre se celebra el Día Internacional del Adulto Mayor.

Aunque el esfuerzo realizado por CONAPE es bueno y conduce a llamar la atención sobre ese “oro gris” que en múltiples ocasiones no es valorado a nivel empresarial, lamenté mucho que dicho reconocimiento se circunscribiera al ámbito laboral, pues conozco muchísimos adultos mayores activos en la familia, en las iglesias, en las asociaciones sin fines de lucro, en la actividad social y política.

Quiero aprovechar el llamado del CONAPE y la pregunta que hicimos en Facebook para reflexionar sobre las característica del envejecimiento como etapa evolutiva de la persona humana.

Cambiando los parámetros
Hasta hace poco tiempo, la preocupación fundamental en los estudios sobre la vejez fue la de prevenir o remediar las pérdidas que pueden comprometer la salud, el bienestar o la autonomía de las personas mayores (Villar, 2013).

Ha sido una perspectiva centrada en pérdidas, fortalecida como si fuese un círculo, por presupuestos sociales que ven en el envejecimiento una edad de limitaciones crecientes y que ubican a los adultos mayores como una carga cada vez mayor, tanto para las familias como para la sociedad. Esta visión se fundamenta en estereotipos tradicionales que colocan esta etapa del desarrollo de la persona como una etapa de declive, dependencia y pasividad (Thornton, 2002; en González-Celis Rangel y Mendoza Madrigal, 2016).

Sin embargo, cada día más este concepto es cuestionado –primero desde la propia realidad y luego desde la investigación-.

Rowe y Kahn (1987; en Triadó, Carme y Villar, Feliciano 2014) utilizan el concepto de “envejecimiento con éxito” y establecen tres criterios: baja probabilidad de padecer enfermedades y discapacidades asociadas a ellas (es decir, presencia de salud física), capacidad funcional alta (tanto desde el punto de vista físico como cognitivo) y una implicación activa con la vida. Coincido con Villar (2013), quien indica que estos criterios.

Un enfoque distinto es aportado por M. Baltes y Carstensen, 1996; M. Baltes y P. Baltes, 1990; Freund y Riediger, 2003 (en Villar, 2013) para los que el envejecer con éxito sería “equivalente a sacar el máximo partido de los recursos de los que se dispone en cada momento, pero sin niveles o estados universales que alcanzar”. Es un enfoque muy trabajado desde las teorías del ciclo vital, de las cuales soy deudor (aunque siempre relativo), uno de cuyos representantes clave es Erik Erikson.

Cumming y Henry (1961; en Villar, 2013), reaccionan con su “teoría de la actividad” que sostiene todo lo contrario de ese ver a los adultos mayores como carga: los mayores no sólo no desean desvincularse, sino que, si se les ofrecen oportunidades para ellos, tratan de seguir activos y sustituyen roles perdidos por otros nuevos. Esto promovería la satisfacción y el bienestar en esta etapa vital.

Otra teoría, la del “envejecimiento productivo”, heredera de la teoría de la actividad, tiene la virtud de destacar elementos cuantificables, reivindicando el valor de los mayores ante la sociedad. Actividades generativas como cuidado de los nietos o de otros o tareas del voluntariado, pueden ser entendidas dentro de esta visión (Miralles, 2011). También este enfoque contribuye a la discusión de elaboración de políticas sociales y se inscriben dentro de lo que la Organización Mundial de la Salud (2002) define “envejecimiento activo”: “el proceso de optimizar las oportunidades de salud, participación y seguridad para promover la calidad de vida a medida que se envejece”.

Hicimos este brevísimo recorrido para tratar de evidenciar que “todo punto de vista es al vista desde un punto” (Leonardo Boff) y que la visión que promovamos desde instituciones como el CONAPE y en la sociedad marcarán no sólo un marco para el desarrollo personal de los adultos mayores, sino también un marco para una sociedad inclusiva, como la definió la OMS.

En lo particular, asumo que los envejecientes son un recurso, no solo en el sentido emocional sino también en sentido productivo (una de cuyas facetas busca reconocer CONAPE). Sin embargo, el si-mismo con el que se visualizan muchos adultos mayores es afectado negativamente por el contexto. Modificar el contexto cargado de estereotipos y prejuicios es contribuir a modificar la situación de una sociedad en que, para el 2050, uno de cada cinco habitantes tendrá más de 60 años.

Desde las redes

Les comparto algunas de las respuestas dadas por mis amigos de Facebook (muchas gracias por interactuar en esa plaza grande que son las redes sociales). Tuve la tentación de organizarlas por categorías (por ejemplo: las que consideran a los adultos mayores como un recurso, las que apuntan a considerarlos como una carga, y las que condicionan su respuesta: son un recurso, pero… o son un recurso, si…), pero me abstuve. Es preferible que mis lectores hagan sus propias agrupaciones, saquen a flote sus juicios y prejuicios –y en múltiples ocasiones, hasta sin quererlo, su historia personal, sus vivencias-.

·        La experiencia no se improvisa, fuimos jóvenes y sabemos cómo anda la cabeza en cada etapa de la vida (un adulto mayor);
·        Existe una diferencia entre envejecer y hacerse viejo. Envejecer comprende todos los cambios biológicos que se producen con el paso del tiempo. El ritmo de envejecimiento biológico varía de una persona a otra, puesto que algunos órganos envejecen antes que otros. Asimismo, en la actualidad se está observando la influencia de factores genéticos y ambientales sobre el envejecimiento. En cambio, hacerse viejo es un concepto social que provoca sentimientos poco relacionados con el proceso biológico de envejecer.
No resulta sorprendente que las mujeres padezcan estos sentimientos, ya que socialmente se suele discriminar a las mujeres mayores. Pero en las culturas tradicionales tienden a valorar mucho a las personas ancianas y son tratadas como fuentes de sabiduría que se debe transmitir a las siguientes generaciones; a menudo se considera a las mujeres mayores «sanadoras».
Entiendo que va a depender de como llevaron su vida y asumieron sus responsabilidades antes de llegada a esa etapa, podrían ser carga, o recurso…
·        Cierto, será lo que cada persona haya hecho con su vida: Carga si no tiene nada que aportar, y un valioso recurso si la persona es una cofre de sabiduría y conocimientos por compartir;
·        ¡Un refugio! ¡Cuánto me encantaba escuchar las historias de mi abuela!
·        Voy a responderte con una anécdota. Pasamos a principios de año por Philisburg, St. Martin Neerlandés, y nos detenemos en una tienda de artesanía, donde nos atiende una envejeciente, dominicana, con quien entablamos la conversación habitual que uno suele tener con su gente cuando se encuentra en el extranjero. Lo que esta humilde señora nos dice, se me graba y lo recuerdo palabra por palabra: "estoy trabajando porque quiero, porque no me voy a arrinconar sintiéndome todavía fuerte y útil, pero como paso de 65 años y estoy nacionalizada ya tengo mi pensión de la que puedo vivir sin tropiezo. No la busqué, me salió automáticamente por mi edad. Aquí los viejos tenemos preferencia en el pago de los servicios, el transporte”. Yo veo esto aquí y lo comparo con mi querida Quisqueya y lo que me da es gana de llorar. Tengo hermanos y sobrinos que los vi nacer y tú los ve unos viejitos cayéndose, que al lado mío puede creerlos mis padres: llenos de arrugas y arañando los chelitos para malvivir. Entre mi familia, amigos y conocidos no sé de ninguno que tenga una pensión, porque allá eso es un lujo de unos cuantos. Yo veo este pedacito de tierra, que no produce de nada, que solo vive del turismo, y ustedes ven cómo vive la gente: tiene asegurada educación, salud, tiene con qué comer mal que bien, pero no pasa hambre. Y yo veo mi querido país tan rico, con tantos recursos, minas, oro y de todo, con un grupito nadando en la abundancia y casi todo el mundo pasando las de Caín...(no sé si esta última parte es del amigo que me respondió o de la señora de la historia, nota MT).
·        Es un recurso familiar desde el punto de vista afectivo. Jamás debiera verse como una carga, por razones humana en el núcleo familiar. Ahora bien, hay duras realidades cuando nuestro envejeciente carece y a la vez es vulnerable biológica y económicamente. Siendo realista ellos sufren y nosotros sufrimos sus padeceres.
·        Un recurso para la comunidad y la integridad familiar. Nos puede apoyar a conocer la comunidad y su gente...quiénes vinieron primero, cómo se desarrollaron y quiénes fueron los pioneros en diversas acciones, primer bombero, primeros rezadores… otros.
Como ente integrador y de unidad familiar, lo menos que pueden hacer los abuelos es contarnos viejos cuentos y canciones de antaño, especialmente cuando se nos va la energía eléctrica…
·        ¡Una mina de conocimientos que nos acorta el camino!
·        Yo digo que depende. Porque uno se ponga viejo, no tiene que ser una carga o inútil. Pero hay gente que le hacen la vida imposible a otras y no aportan nada (como pasar tiempo con los nietos, seguir tradiciones, contar cuentos o historias, etc). Gente egoísta. Esos si son una carga.
·        Eso depende con el cristal con que lo mire. Por ejemplo, mi abuelita de parte de mami, la única que queda viva, daría mi vida porque dure muchos años más de vida, tiene 94 años y cuando estoy con ella me llena de paz, amor y mucha alegría e igual eran mis otros abuelos… La amo con locura, critico mucho esos hijos que llevan sus padres a hogares de atención sólo porque no tienen tiempo para cuidarlos o simplemente son un problema, pero olvidan en tiempo pasado cómo sus padres se dedicaron en cuerpo y alma para que hoy sean ente en la actual sociedad que hoy estamos viviendo… ¡que vivan los ancianitos bellos hermosos!
·        Un recurso... siempre tienen algo que aportar (experiencia, sabiduría, vivencia, conocimiento). Si lo vemos como carga es porque no sabemos aprovechar ese recurso.
·        Los envejecientes son un recurso muy valioso. Tienen la experiencia, conservan la memoria histórica. Dichoso aquel que tiene sus viejos en su alrededor. Yo…soy un dichoso...


Referencias:
González-Celis Rangel, A.L. y Mendoza Madrigal, V. (2016) Comportamiento generativo y su efecto en la calidad de vida en adultos mayores. Revista Electrónica de Psicología Iztacala. 19 (1). UNAM. Contribuido de: http://www.iztacala.unam.mx/carreras/psicologia/psiclin/vol19num1/Vol19No1Art9.pdf
Miralles, I. (2011). Envejecimiento Productivo: Las contribuciones de las personas mayores desde la cotidianidad. Trabajo y sociedad, (16), 137-161. Contribuido de: http://www.scielo.org.ar/pdf/tys/n16/n16a09.pdf
Organización Mundial de la Salud (2002) “Envejecimiento activo: un marco político”. En Revista Española de Geriatría y Gerontología, 37(S2): 74-105.
Triadó, Carme y Villar, Feliciano. La psicología del envejecimiento: conceptos, teorías y métodos, en Triadó, Carme. Psicología de la vejez. España: Larousse – Alianza Editorial, 2014.
Villar, F. (2013). Hacerse bien haciendo el bien: la contribución de la generatividad al estudio del buen envejecer. Informacio psicologica, (104), 39-56.


lunes, agosto 07, 2017

Tierra Adentro / Comunicación, ONGs y solidaridad

Tierra Adentro
Comunicación y el Mercado de la solidaridad

Milton Tejada C.
Las ONGs compiten por recursos. Algunas tienen mejor esquema de captación de recursos económicos y humanos que otras. Una pregunta que puedo hacerme es la razón por la cual unas son más exitosas que otras.

Son muchos los factores que explican el mejor posicionamiento de una ONG u otra en el mercado. Indudablemente, es un punto clave el que varias de ellas nacen o cuentan con el aval de grupos económicos o de poder económico que la sostienen e impulsan, a veces como parte de sus esfuerzos de responsabilidad social corporativa.

La profesionalidad y el desarrollo institucional son otros elementos que podrían explicar su éxito en este sentido. Sin embargo, un elemento clave para la permanencia en el mercado del “prestigio” es el de su visión y prácticas comunicacionales, su relación con los medios, su participación en las redes, entre otros aspectos que tienen que ver con este campo.

La imagen proyectada, la reputación construida, tienen que ver con este uso de medios y su presencia en las redes.

Cuando una ONG reconoce la importancia de los Medios de Comunicación Social (MCS) en la construcción de una imagen coherente con su identidad y en alcanzar el objetivo de ser visible para proveedores de fondos (incluyendo fondos públicos), está implícitamente reconociendo valores de mercado. Si, además, esa ONG dispone de una dirección, departamento o área der comunicación o tiene esta función estructurada de algún modo, entonces esa ONG ha dado pasos de avances en institucionalizar su presencia en el “mercado de la solidaridad”.

Un día podremos estudiar la relación que hay entre tener la función de comunicación estructurada en una ONG y el acceso a fondos solidarios. Hipotéticamente apuesto a que hay diferencias entre las ONGs que tienen la función estructurada y las que no.

Inevitablemente, les guste o no, los medios de comunicación son tomados en cuenta por los proveedores de fondo. De algún modo, contribuyen a definir la agenda de dichos proveedores.

Aunque el tema no es relacionado con el financiamiento, un ejemplo de participación social que se estructura y alcanza fortaleza y presencia significa en la agenda social, es el de la Marcha Verde (incluyendo el uso que hace de las redes sociales, especialmente twitter). Casi un axioma: no hay causa social exitosa sin presencia en los medios de comunicación y las redes sociales.

En República Dominicana –hasta donde tengo información- la sociedad no parece tener una cultura de ser parte del financiamiento de las ONGs y sus causas exceptuando, como ya hemos dicho, algunos grupos de poder económico. Un fenómeno de involucramiento es el del voluntariado estructurado, forma no monetaria –aunque medible- de contribuir.

Una observación: los medios no parecen hacer diferenciación entre ONGs al hablar de financiamiento. Hablan de ellos como “paquete”, especialmente si se habla de financiamiento estatal. Sí suelen presentar como distintivo causas emotivas y que despiertan compasión, detrás de las cuales está una o más ONGs. Tampoco parece impulsarse desde las ONGs una estrategia de diferenciación a partir de su identidad.

Este elemento es importante. De ser cierto, las ONGs deberán preguntarse si quieren acudir a una estrategia de diferenciación basada en su visión y valores (su identidad) o si, por el contrario, lo que hace lo cubre bajo la sombrilla de lo emocional y de las coyunturas (eso suena y a lo mejor constituye parte de sus temas), pero sin diferenciarse como institución, para no perder adeptos en el mercado de la solidaridad. Unas ONGs irán por la primera vía, las menos. Otras, se inclinarán por la segunda. Sin embargo, es factible valorar lo emocional y coyuntural, sin desechar el apoyarse en la identidad, en sus valores y su visión.

López Rey señala que la racionalidad económica orienta la labor de comunicación de las ONGs más hacia labores propias del marketing social (centrado en captar recursos y promover la institución) que hacia una “conversación” o comunicación con la sociedad basada en discursos que generan marcos de referencia alternativos de comprensión de los problemas sociales y de posibles acción ante ellos (xxxx).

En el caso dominicano parece necesario escavar mucho para descubrir el “marco de referencia alternativo” que explicitan (casi “implicitan”) el grueso de las ONGs. Algunas, es necesario decirlo, se destacan, especialmente aquellas que giran en torno a temáticas sociales destacadas por los propios medios.

La relación ONGs-Medios de Comunicación-Redes Sociales-Sociedad, y la comunicación como tal es un tema que estamos llamados a reflexionar. Mi papel, como filósofo, a veces es problematizar, tratando de discernir sentidos en una sociedad que parece hiper-informada y que, sin embargo, no siempre se organiza en función de la información.

Alguien señaló, no recuerdo quién: casi siempre somos emocionales y a veces somos racionales.




lunes, julio 10, 2017

A mi hija, Laura María

A mi hija, Laura María

Querida hija:

Hoy cumples 18 años. "Mayor de edad". 
¡Cuán orgulloso me siento de ser tu padre! Para mi esta es una de las relaciones más bellas que Dios me ha permitido. Te he visto crecer, a veces en silencio admiro tu empeño en aquellas cosas que amas. Tu dedicación, tu amor.

En algunos aspectos eres mi heredera, en otros, mejor que yo, y cuánto me alegro!

Laura, te amo porque sí, y te aseguro que siempre tendrás mi amor y mi apoyo (al igual que el de Ysabel, quien te ama muchísiiimo!).

Quiero decirte que te esperan nuevos desafíos. Que estás entrando a la vida joven-adulta y que esto supondrá cambios en muchos aspectos.

Quiero decirte que siempre será de mucha alegría para mí comer helados contigo, ir al cine, pasear… o simplemente hablar.

Quiero decirte que soy un papá muy dichoso.

Te dejo aquí con un poema que escribí para ustedes en mayo del año pasado y se titula: He sembrado…

A mis hijos Carlos Ariel, Juan Roberto, Luis Reynaldo y Laura María

Lo que había de sembrar
            ya lo he sembrado.
Ustedes, de mi estirpe son
pero tan distintos
transitan su camino conmigo a sus espaldas…
Llevan mi coraje
y algunas de mis angustias.
Llevan la pasión por saber
y la entrega.

Y también llevan
algunas de mis oscuridades
-esas que sabemos y hacemos innombrables-.

Toca a ustedes abrir más luz en estas sombras.
Toca a ustedes no doblegar los hombros
ante el horror de un siglo
que no tiene norte…
(o cuyo norte me aterroriza al vislumbrarlo,
quizás porque no tengo
los lentes adecuados para verlo).
Toca a ustedes abrir nuevos caminos.
Tirar las cargas innecesarias.

Correr hacia sus metas.

Yo, envejeciendo, les miro
con respeto y desde lejos
-a veces les advierto de mi presencia
con un gruñido o un murmullo-.

Y aunque no comprendo
muchos de sus pasos
¡Qué orgullo, que alegría al verles
decididos, honestos,
transparentes, persistentes, valerosos!

Yo, envejecido, he sido solo una semilla
¡Fructifiquen y hagan parir la tierra, su país,
con nuevas rebeliones y caminos
que surgen de sus sueños!

Yo, envejeciendo, puedo decir adiós.

Tu pa,

Milton T.


domingo, febrero 12, 2017

Notas del TFM / Voluntariado y bienestar

Voluntariado y bienestar psicológico

Milton Tejada C.

Ferrada Mundaca, Leslie; Zavala Gutiérrez, Mercedes. Bienestar psicológico: adultos mayores activos a través del voluntariado. Ciencia y Enfermería XX (1): 123-130, 2014 / Para mis fines: Doc 2.


¿Hay diferencias en cuanto a bienestar psicológico entre adultos mayores (65 años o más) que participan de labores voluntarias y aquellos que no lo hacen? Las autoras, a partir de una experiencia concreta, tratan de responder esta pregunta. No se trata de “actividades sociales” en general (como en nuestro comentario anterior: http://red-formando.blogspot.com/2017/02/tfm-envejecimiento-y-bienestar-personal.html ), sino de actividades de voluntariado social.

Un importante número de adultos mayores mantienen sus capacidades físicas y mentales plenamente funcionales. “En una sociedad para todas las edades, las personas mayores deben tener la oportunidad de seguir contribuyendo a la sociedad”, sea en lo económico, lo político o social (yo añado: lo cultural). Una forma de hacerlo: el voluntariado, lo cual es reconocido como importante fuente de: 1. Satisfacción; 2. Sociabilidad; 3. Autovalidación a lo largo del curso de la vida.

Es importante –indican las autoras- que la sociedad considere a las personas de edad no como un objeto de asistencia y cuidados, sino como sujetos de derechos. También se parte de que “para que los adultos mayores puedan ajustarse correctamente a la edad avanzada, deben permanecer activos y comprometidos”, sin embargo, es fundamental que estas personas puedan dar lugar a nuevos roles y actividades distintos de los que tenían en su etapa adulta.

Dando seguimiento a un conjunto de estudios y autores, en el artículo se plantea: 
  1. Que el voluntariado tiene un efecto protector que conduce a la sensación de bienestar;
  2. Que los voluntarios de edad avanzada están más satisfechos con la vida, tienen una fuerte voluntad de vivir, y reportan menos síntomas depresivos que los pares que no realizan actividades de voluntariado.
  3. Que la participación en actividades sociales productivas reportan a los individuos sentimientos de realización personal y de respeto hacia sí mismos.
  4. En las personas mayores que realizan voluntariado se presenta un mejor rendimiento cognitivo, menos síntomas depresivos, un mejor bienestar mental y satisfacción con la vida, en comparación con los adultos mayores no voluntarios.
  5. Ayuda a compensar el impacto negativo de la viudez.
  6. Rompe con las ideas de inactividad e inutilidad que a menudo surgen en estas personas.
  7. Contribuye a la generación de nuevos contactos sociales.

El voluntariado, por lo tanto, permite a los envejecientes colocar su capital humano en beneficio de la sociedad y es un factor clave para lo que se considera un envejecimiento exitoso.

Nota MT
Desde mi reflexión en torno al voluntariado, considero que hay un enorme espacio para que las organizaciones no gubernamentales –y el propio gobierno- fomenten políticas de inclusión social para los mayores de 65 años a partir del voluntariado. No sólo recibirán capital social, sino que también se contribuirá a superar prejuicios existentes en la sociedad dominicana sobre los ancianos, los envejecientes.