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martes, abril 24, 2012

Desde la fe / ¿Iglesia santa o acogedora?

Jesús era amigo de publicados y pecadores. Se sentaba a la mesa con ellos (para los judíos sentarse a la mesa tiene un significado muy especial)… ¿Eres tú amigo de pecadores, delincuentes, prostitutas, gente de “mal vivir”?  ¿Acoges o rechazas? Una iglesia que quiera ser santa, un cristiano que quiera caminar en santidad, tiene que ser acogedor.. Juan Simarro Fernández hace una reflexión que desafía.
¿Es santa la Iglesia?

Pareciera, a veces, que en una iglesia santa, en una familia santa, en un ambiente santo, lo mejor no es acoger, sino excluir, rechazar todo aquello que consideramos imperfecto, impuro, contaminado, relacionado con el pecado… pero Jesús, con su ejemplo y estilo de vida, acogió a los proscritos, pecadores, estigmatizados, desclasados, privados de dignidad… ¿Tiene esto que decir algo acerca de la santidad de la iglesia? 
 El evangelista Mateo nos dice:  “Y aconteció que estando sentado Jesús a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos” .
 El cuadro que se refleja en este texto es interesante: Jesús y sus discípulos sentados a la mesa con un buen número de publicanos y pecadores. No vamos a comentar lo que significaba el sentarse a la mesa con alguien en tiempos de Jesús, la comensalidad, porque creo que lo hemos hecho en otras ocasiones. Baste decir que compartir la mesa era como compartir la vida. Un modelo de acogida de Jesús que hoy nos cuesta todavía trabajo entender y aceptarlo como modelo a seguir. Por lo tanto, siguiendo las líneas de Jesús, podemos plantarnos si es mejor una iglesia “santa”, según algunos parámetros eclesiales, o una iglesia acogedora. ¿Es que, quizás, la iglesia acogedora es la iglesia santa?
La iglesia que se considere santa, debe ser también acogedora . La iglesia acogedora practica la acogida porque es santa, porque es una iglesia que busca la justicia, la misericordia y la paz, una iglesia que vive la fe de manera que, continuamente, se están dando las obras de la fe. La acogida a los proscritos, a los pobres y pecadores es tanto una obra de la fe, como una obra del amor. Quizás sea lo que dijo San Pablo y que hemos repetido ya tantas veces: La iglesia acogedora es una iglesia que tiene activa y viva una fe que actúa a través del amor.
 

domingo, abril 08, 2012

Desde la fe / Domingo, confianza al extremo


Resurrección 

Este es el editorial de Protestante Digital que hoy, domingo de resurrección,
compartimos con ustedes. Un llamado a confiar y esperar, más allá de la muerte.


Un día como hoy
 Jesús no necesitó ninguna iglesia, ni culto, ni sistema para resucitar.
Tampoco jerarquías, ni edificios, ni coros y música conmovedores.
Ni siquiera una oración, porque ningún ser humano siquiera esperaba que resucitase, ni que tal cosa se pudiese pedir. Todas las oraciones fueron hechas antes de su muerte, para superar el dolor, la prueba.
Sólo necesitó confiar hasta la muerte. Y esperar. Porque ¿Hay algo imposible para el Dios soberano, omnipotente, que cuenta las galaxias como arena de su playa? Su voluntad, ¿quién la impedirá?

 Hay momentos en los que eso es todo lo que necesitamos.

Confiar hasta que las apariencias, los sueños, los planes, los presupuestos, los apoyos y estrategias van agonizando, demostrando su caducidad.
Confiar incluso mientras nuestras fuerzas se derrumban.
Seguir confiando aunque toda apariencia sugiera que Dios se ha olvidado de nosotros, nos ha dado la espalda.
Y ahí, en esa encrucijada sin nombre, sin horas, sin rumbo ni agenda… esperar.
No nos levantarán iglesias, ni jerarquías, ni sistemas, ni personas, ni sentimientos.
Nos levantará aquel que ha vencido a la muerte. El único que lo ha hecho a lo largo de toda la Historia de la humanidad. De esa realidad hay testigos, hay escritos, hay constancia que nos ayuda a confiar. Aunque siempre el último paso es un paso de fe.
Porque nada, nada, ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 8:38-39).
Nosotros lo hemos creído, lo seguimos haciendo. Y tú ¿crees tú esto?
Lo creas o no, un día todos estaremos figurada o físicamente en la tumba ¿En que confiarás entonces?
Un día como hoy...

sábado, abril 07, 2012

Desde la fe / Tú escoges...

HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO…

Comentario a la segunda frase de las siete pronunciadas por Jesús en la cruz: “De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso” – Lcs 23:43 / Hecho en la Iglesia Cristiana por Karina Cruz / Semana Santa 2012

“De cierto te digo hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Lucas 23:43

Explicación de las palabras pronunciadas a la luz del momento:

Jesús se encuentra viviendo  un momento de mucha tensión, burla, ofensas, odio, rechazo. Pensando en los momentos de rechazo y odio por los cuales atravesó Jesús, ciertamente definiría éste como la cúspide. Todos se burlaban de él, sin excepción de nivel ni jerarquía: El mismo pueblo que recibió a Jesús hace unos días, el domingo de Ramos, con palmas y gritando Hosanna, sálvanos ahora, es el mismo que se encuentra en este escenario junto a los gobernantes y soldados.
Visualicen conmigo el momento, Jesucristo el salvador del mundo, recibiendo las golpizas brutales físicos y verbales en una cruz, siendo los golpes más fuertes las palabras sarcásticas: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si este es el Cristo, el escogido de Dios.

viernes, abril 06, 2012

Desde la fe / Honra a tus padres...

Esta es la tercera de las siete palabras que compartimos ayer, jueves, en la Iglesia Cristiana.
"Mujer, he ahí a tu hijo..."
(3a. palabra)
(Ramón Jiménez / Semana Santa 2012 / Aula Magna UASD).

La tercera palabra de Jesús desde la cruz está registrada en Juan 19:25-27:
25Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena.  26Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien Él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.  27Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.”
Para comprender mejor este pasaje, es necesario conocer el contexto histórico de la época.  El hecho de que fuese Jesús, al final de Su vida, y no José, quien se ocupara de la protección y el cuidado de María, sugiere que José había muerto y María era viuda.  En aquel contexto histórico y cultural, la mujer no tenía un valor e identidad propios, sino en función del hombre que la representaba.  María, por tanto, al ser viuda, pertenecía a un grupo social especialmente desvalido. De ello destacan en la Biblia ejemplos como el de Noemí, en el libro de Ruth; la propia Ruth; y las múltiples y detalladas instrucciones, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, respecto del cuidado y trato a las viudas
De modo que, en su momento original, el mensaje es en esencia lo que leemos: Jesús, previendo que pronto no estará más, procura un cuidado adecuado para María.  Dos mil años después, ¿qué nos dice hoy, a nosotros, este pasaje?  Creo que tres cosas principales.

Desde la fe / Fiel hasta el final


Esta es la sexta de las prédicas que compartimos en Iglesia Cristiana este jueves 5 de abril, en el Aula Magna de la UASD.

Últimas palabras de Jesús:

“¡Consumado es!”
(6ta palabra).
(Ingrid Martínez de Ureña / Semana Santa 2012 / Aula Magna UASD).

Jn.19: 28-30:
“Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca. Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”.
 Unos momentos antes de su muerte Jesús, declaró: "¡Consumado es!" (Juan 19:30). Es una palabra en el griego y puede traducirse, "¡Hecho!" "¡Ya está!" O "Completado" El Hijo dio su reporte al Padre en voz alta para que toda la Humanidad pudiera oír, y entonces fue a casa al Padre habiendo completado su voluntad.
¿A qué cosa se refirió? ¿Qué es lo que estaba acabado? ¿Qué fue lo que el Señor había terminado y que le hizo clamar a gran voz, con voz de triunfo, con voz de victoria: Consumado es?

Desde la fe / En manos de quién...


Esta es la séptima de las prédicas que compartimos en Iglesia Cristiana este jueves 5 de abril, en el Aula Magna de la UASD.

Últimas palabras de Jesús:
“Padre, En Tus Manos Encomiendo Mi Espíritu”
(7ma palabra).

(Modesto Cedano Durán / Semana Santa 2012 / Aula Magna UASD).

Lc 23:46 Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.  Y habiendo dicho esto, expiró”
Es increíble como para esta última palabra y escena en el Calvario Jesús se encuentre aun con capacidad de alzar su voz de modo que se le escuchase. Pero los escritores de los evangelios nos dicen que Jesúse xclamó  a gran voz, grito con fuerza, proyectó su voz…se dio a escuchar a pesar de las circunstancias del momento.
Pero así fue Jesús hasta su último segundocapaz de perdonar a sus enemigos, pensar en la salvación de un malhechor, poner a María bajo el cuidado de un discípulo, estar consciente de que su misión estaba por completarse, etc.
Jesús hizo eco del Salmo 31 escrito por David donde dice en su verso 5 En tu mano encomiendo mi espíritu; tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad”.