domingo, septiembre 03, 2017

Tierra Adentro / Envejecientes ¿Carga o recurso?

Los envejecientes… ¿Carga o recurso?
Milton Tejada C.

Los envejecientes… ¿Una carga o un recurso? Esta pregunta la formulé a través de Facebook (25 de agosto, 2017), recibiendo múltiples y variadas respuestas que compartiré al final de este artículo. La motivó el lanzamiento por parte del Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (CONAPE) de los premios “Ejemplos de Vida” con el objetivo de “reconocer y dignificar a los adultos mayores que aún se encuentran activos en el ámbito laboral”, con motivo de que el 1º. de Octubre se celebra el Día Internacional del Adulto Mayor.

Aunque el esfuerzo realizado por CONAPE es bueno y conduce a llamar la atención sobre ese “oro gris” que en múltiples ocasiones no es valorado a nivel empresarial, lamenté mucho que dicho reconocimiento se circunscribiera al ámbito laboral, pues conozco muchísimos adultos mayores activos en la familia, en las iglesias, en las asociaciones sin fines de lucro, en la actividad social y política.

Quiero aprovechar el llamado del CONAPE y la pregunta que hicimos en Facebook para reflexionar sobre las característica del envejecimiento como etapa evolutiva de la persona humana.

Cambiando los parámetros
Hasta hace poco tiempo, la preocupación fundamental en los estudios sobre la vejez fue la de prevenir o remediar las pérdidas que pueden comprometer la salud, el bienestar o la autonomía de las personas mayores (Villar, 2013).

Ha sido una perspectiva centrada en pérdidas, fortalecida como si fuese un círculo, por presupuestos sociales que ven en el envejecimiento una edad de limitaciones crecientes y que ubican a los adultos mayores como una carga cada vez mayor, tanto para las familias como para la sociedad. Esta visión se fundamenta en estereotipos tradicionales que colocan esta etapa del desarrollo de la persona como una etapa de declive, dependencia y pasividad (Thornton, 2002; en González-Celis Rangel y Mendoza Madrigal, 2016).

Sin embargo, cada día más este concepto es cuestionado –primero desde la propia realidad y luego desde la investigación-.

Rowe y Kahn (1987; en Triadó, Carme y Villar, Feliciano 2014) utilizan el concepto de “envejecimiento con éxito” y establecen tres criterios: baja probabilidad de padecer enfermedades y discapacidades asociadas a ellas (es decir, presencia de salud física), capacidad funcional alta (tanto desde el punto de vista físico como cognitivo) y una implicación activa con la vida. Coincido con Villar (2013), quien indica que estos criterios.

Un enfoque distinto es aportado por M. Baltes y Carstensen, 1996; M. Baltes y P. Baltes, 1990; Freund y Riediger, 2003 (en Villar, 2013) para los que el envejecer con éxito sería “equivalente a sacar el máximo partido de los recursos de los que se dispone en cada momento, pero sin niveles o estados universales que alcanzar”. Es un enfoque muy trabajado desde las teorías del ciclo vital, de las cuales soy deudor (aunque siempre relativo), uno de cuyos representantes clave es Erik Erikson.

Cumming y Henry (1961; en Villar, 2013), reaccionan con su “teoría de la actividad” que sostiene todo lo contrario de ese ver a los adultos mayores como carga: los mayores no sólo no desean desvincularse, sino que, si se les ofrecen oportunidades para ellos, tratan de seguir activos y sustituyen roles perdidos por otros nuevos. Esto promovería la satisfacción y el bienestar en esta etapa vital.

Otra teoría, la del “envejecimiento productivo”, heredera de la teoría de la actividad, tiene la virtud de destacar elementos cuantificables, reivindicando el valor de los mayores ante la sociedad. Actividades generativas como cuidado de los nietos o de otros o tareas del voluntariado, pueden ser entendidas dentro de esta visión (Miralles, 2011). También este enfoque contribuye a la discusión de elaboración de políticas sociales y se inscriben dentro de lo que la Organización Mundial de la Salud (2002) define “envejecimiento activo”: “el proceso de optimizar las oportunidades de salud, participación y seguridad para promover la calidad de vida a medida que se envejece”.

Hicimos este brevísimo recorrido para tratar de evidenciar que “todo punto de vista es al vista desde un punto” (Leonardo Boff) y que la visión que promovamos desde instituciones como el CONAPE y en la sociedad marcarán no sólo un marco para el desarrollo personal de los adultos mayores, sino también un marco para una sociedad inclusiva, como la definió la OMS.

En lo particular, asumo que los envejecientes son un recurso, no solo en el sentido emocional sino también en sentido productivo (una de cuyas facetas busca reconocer CONAPE). Sin embargo, el si-mismo con el que se visualizan muchos adultos mayores es afectado negativamente por el contexto. Modificar el contexto cargado de estereotipos y prejuicios es contribuir a modificar la situación de una sociedad en que, para el 2050, uno de cada cinco habitantes tendrá más de 60 años.

Desde las redes

Les comparto algunas de las respuestas dadas por mis amigos de Facebook (muchas gracias por interactuar en esa plaza grande que son las redes sociales). Tuve la tentación de organizarlas por categorías (por ejemplo: las que consideran a los adultos mayores como un recurso, las que apuntan a considerarlos como una carga, y las que condicionan su respuesta: son un recurso, pero… o son un recurso, si…), pero me abstuve. Es preferible que mis lectores hagan sus propias agrupaciones, saquen a flote sus juicios y prejuicios –y en múltiples ocasiones, hasta sin quererlo, su historia personal, sus vivencias-.

·        La experiencia no se improvisa, fuimos jóvenes y sabemos cómo anda la cabeza en cada etapa de la vida (un adulto mayor);
·        Existe una diferencia entre envejecer y hacerse viejo. Envejecer comprende todos los cambios biológicos que se producen con el paso del tiempo. El ritmo de envejecimiento biológico varía de una persona a otra, puesto que algunos órganos envejecen antes que otros. Asimismo, en la actualidad se está observando la influencia de factores genéticos y ambientales sobre el envejecimiento. En cambio, hacerse viejo es un concepto social que provoca sentimientos poco relacionados con el proceso biológico de envejecer.
No resulta sorprendente que las mujeres padezcan estos sentimientos, ya que socialmente se suele discriminar a las mujeres mayores. Pero en las culturas tradicionales tienden a valorar mucho a las personas ancianas y son tratadas como fuentes de sabiduría que se debe transmitir a las siguientes generaciones; a menudo se considera a las mujeres mayores «sanadoras».
Entiendo que va a depender de como llevaron su vida y asumieron sus responsabilidades antes de llegada a esa etapa, podrían ser carga, o recurso…
·        Cierto, será lo que cada persona haya hecho con su vida: Carga si no tiene nada que aportar, y un valioso recurso si la persona es una cofre de sabiduría y conocimientos por compartir;
·        ¡Un refugio! ¡Cuánto me encantaba escuchar las historias de mi abuela!
·        Voy a responderte con una anécdota. Pasamos a principios de año por Philisburg, St. Martin Neerlandés, y nos detenemos en una tienda de artesanía, donde nos atiende una envejeciente, dominicana, con quien entablamos la conversación habitual que uno suele tener con su gente cuando se encuentra en el extranjero. Lo que esta humilde señora nos dice, se me graba y lo recuerdo palabra por palabra: "estoy trabajando porque quiero, porque no me voy a arrinconar sintiéndome todavía fuerte y útil, pero como paso de 65 años y estoy nacionalizada ya tengo mi pensión de la que puedo vivir sin tropiezo. No la busqué, me salió automáticamente por mi edad. Aquí los viejos tenemos preferencia en el pago de los servicios, el transporte”. Yo veo esto aquí y lo comparo con mi querida Quisqueya y lo que me da es gana de llorar. Tengo hermanos y sobrinos que los vi nacer y tú los ve unos viejitos cayéndose, que al lado mío puede creerlos mis padres: llenos de arrugas y arañando los chelitos para malvivir. Entre mi familia, amigos y conocidos no sé de ninguno que tenga una pensión, porque allá eso es un lujo de unos cuantos. Yo veo este pedacito de tierra, que no produce de nada, que solo vive del turismo, y ustedes ven cómo vive la gente: tiene asegurada educación, salud, tiene con qué comer mal que bien, pero no pasa hambre. Y yo veo mi querido país tan rico, con tantos recursos, minas, oro y de todo, con un grupito nadando en la abundancia y casi todo el mundo pasando las de Caín...(no sé si esta última parte es del amigo que me respondió o de la señora de la historia, nota MT).
·        Es un recurso familiar desde el punto de vista afectivo. Jamás debiera verse como una carga, por razones humana en el núcleo familiar. Ahora bien, hay duras realidades cuando nuestro envejeciente carece y a la vez es vulnerable biológica y económicamente. Siendo realista ellos sufren y nosotros sufrimos sus padeceres.
·        Un recurso para la comunidad y la integridad familiar. Nos puede apoyar a conocer la comunidad y su gente...quiénes vinieron primero, cómo se desarrollaron y quiénes fueron los pioneros en diversas acciones, primer bombero, primeros rezadores… otros.
Como ente integrador y de unidad familiar, lo menos que pueden hacer los abuelos es contarnos viejos cuentos y canciones de antaño, especialmente cuando se nos va la energía eléctrica…
·        ¡Una mina de conocimientos que nos acorta el camino!
·        Yo digo que depende. Porque uno se ponga viejo, no tiene que ser una carga o inútil. Pero hay gente que le hacen la vida imposible a otras y no aportan nada (como pasar tiempo con los nietos, seguir tradiciones, contar cuentos o historias, etc). Gente egoísta. Esos si son una carga.
·        Eso depende con el cristal con que lo mire. Por ejemplo, mi abuelita de parte de mami, la única que queda viva, daría mi vida porque dure muchos años más de vida, tiene 94 años y cuando estoy con ella me llena de paz, amor y mucha alegría e igual eran mis otros abuelos… La amo con locura, critico mucho esos hijos que llevan sus padres a hogares de atención sólo porque no tienen tiempo para cuidarlos o simplemente son un problema, pero olvidan en tiempo pasado cómo sus padres se dedicaron en cuerpo y alma para que hoy sean ente en la actual sociedad que hoy estamos viviendo… ¡que vivan los ancianitos bellos hermosos!
·        Un recurso... siempre tienen algo que aportar (experiencia, sabiduría, vivencia, conocimiento). Si lo vemos como carga es porque no sabemos aprovechar ese recurso.
·        Los envejecientes son un recurso muy valioso. Tienen la experiencia, conservan la memoria histórica. Dichoso aquel que tiene sus viejos en su alrededor. Yo…soy un dichoso...


Referencias:
González-Celis Rangel, A.L. y Mendoza Madrigal, V. (2016) Comportamiento generativo y su efecto en la calidad de vida en adultos mayores. Revista Electrónica de Psicología Iztacala. 19 (1). UNAM. Contribuido de: http://www.iztacala.unam.mx/carreras/psicologia/psiclin/vol19num1/Vol19No1Art9.pdf
Miralles, I. (2011). Envejecimiento Productivo: Las contribuciones de las personas mayores desde la cotidianidad. Trabajo y sociedad, (16), 137-161. Contribuido de: http://www.scielo.org.ar/pdf/tys/n16/n16a09.pdf
Organización Mundial de la Salud (2002) “Envejecimiento activo: un marco político”. En Revista Española de Geriatría y Gerontología, 37(S2): 74-105.
Triadó, Carme y Villar, Feliciano. La psicología del envejecimiento: conceptos, teorías y métodos, en Triadó, Carme. Psicología de la vejez. España: Larousse – Alianza Editorial, 2014.
Villar, F. (2013). Hacerse bien haciendo el bien: la contribución de la generatividad al estudio del buen envejecer. Informacio psicologica, (104), 39-56.


lunes, agosto 07, 2017

Tierra Adentro / Comunicación, ONGs y solidaridad

Tierra Adentro
Comunicación y el Mercado de la solidaridad

Milton Tejada C.
Las ONGs compiten por recursos. Algunas tienen mejor esquema de captación de recursos económicos y humanos que otras. Una pregunta que puedo hacerme es la razón por la cual unas son más exitosas que otras.

Son muchos los factores que explican el mejor posicionamiento de una ONG u otra en el mercado. Indudablemente, es un punto clave el que varias de ellas nacen o cuentan con el aval de grupos económicos o de poder económico que la sostienen e impulsan, a veces como parte de sus esfuerzos de responsabilidad social corporativa.

La profesionalidad y el desarrollo institucional son otros elementos que podrían explicar su éxito en este sentido. Sin embargo, un elemento clave para la permanencia en el mercado del “prestigio” es el de su visión y prácticas comunicacionales, su relación con los medios, su participación en las redes, entre otros aspectos que tienen que ver con este campo.

La imagen proyectada, la reputación construida, tienen que ver con este uso de medios y su presencia en las redes.

Cuando una ONG reconoce la importancia de los Medios de Comunicación Social (MCS) en la construcción de una imagen coherente con su identidad y en alcanzar el objetivo de ser visible para proveedores de fondos (incluyendo fondos públicos), está implícitamente reconociendo valores de mercado. Si, además, esa ONG dispone de una dirección, departamento o área der comunicación o tiene esta función estructurada de algún modo, entonces esa ONG ha dado pasos de avances en institucionalizar su presencia en el “mercado de la solidaridad”.

Un día podremos estudiar la relación que hay entre tener la función de comunicación estructurada en una ONG y el acceso a fondos solidarios. Hipotéticamente apuesto a que hay diferencias entre las ONGs que tienen la función estructurada y las que no.

Inevitablemente, les guste o no, los medios de comunicación son tomados en cuenta por los proveedores de fondo. De algún modo, contribuyen a definir la agenda de dichos proveedores.

Aunque el tema no es relacionado con el financiamiento, un ejemplo de participación social que se estructura y alcanza fortaleza y presencia significa en la agenda social, es el de la Marcha Verde (incluyendo el uso que hace de las redes sociales, especialmente twitter). Casi un axioma: no hay causa social exitosa sin presencia en los medios de comunicación y las redes sociales.

En República Dominicana –hasta donde tengo información- la sociedad no parece tener una cultura de ser parte del financiamiento de las ONGs y sus causas exceptuando, como ya hemos dicho, algunos grupos de poder económico. Un fenómeno de involucramiento es el del voluntariado estructurado, forma no monetaria –aunque medible- de contribuir.

Una observación: los medios no parecen hacer diferenciación entre ONGs al hablar de financiamiento. Hablan de ellos como “paquete”, especialmente si se habla de financiamiento estatal. Sí suelen presentar como distintivo causas emotivas y que despiertan compasión, detrás de las cuales está una o más ONGs. Tampoco parece impulsarse desde las ONGs una estrategia de diferenciación a partir de su identidad.

Este elemento es importante. De ser cierto, las ONGs deberán preguntarse si quieren acudir a una estrategia de diferenciación basada en su visión y valores (su identidad) o si, por el contrario, lo que hace lo cubre bajo la sombrilla de lo emocional y de las coyunturas (eso suena y a lo mejor constituye parte de sus temas), pero sin diferenciarse como institución, para no perder adeptos en el mercado de la solidaridad. Unas ONGs irán por la primera vía, las menos. Otras, se inclinarán por la segunda. Sin embargo, es factible valorar lo emocional y coyuntural, sin desechar el apoyarse en la identidad, en sus valores y su visión.

López Rey señala que la racionalidad económica orienta la labor de comunicación de las ONGs más hacia labores propias del marketing social (centrado en captar recursos y promover la institución) que hacia una “conversación” o comunicación con la sociedad basada en discursos que generan marcos de referencia alternativos de comprensión de los problemas sociales y de posibles acción ante ellos (xxxx).

En el caso dominicano parece necesario escavar mucho para descubrir el “marco de referencia alternativo” que explicitan (casi “implicitan”) el grueso de las ONGs. Algunas, es necesario decirlo, se destacan, especialmente aquellas que giran en torno a temáticas sociales destacadas por los propios medios.

La relación ONGs-Medios de Comunicación-Redes Sociales-Sociedad, y la comunicación como tal es un tema que estamos llamados a reflexionar. Mi papel, como filósofo, a veces es problematizar, tratando de discernir sentidos en una sociedad que parece hiper-informada y que, sin embargo, no siempre se organiza en función de la información.

Alguien señaló, no recuerdo quién: casi siempre somos emocionales y a veces somos racionales.




lunes, julio 10, 2017

A mi hija, Laura María

A mi hija, Laura María

Querida hija:

Hoy cumples 18 años. "Mayor de edad". 
¡Cuán orgulloso me siento de ser tu padre! Para mi esta es una de las relaciones más bellas que Dios me ha permitido. Te he visto crecer, a veces en silencio admiro tu empeño en aquellas cosas que amas. Tu dedicación, tu amor.

En algunos aspectos eres mi heredera, en otros, mejor que yo, y cuánto me alegro!

Laura, te amo porque sí, y te aseguro que siempre tendrás mi amor y mi apoyo (al igual que el de Ysabel, quien te ama muchísiiimo!).

Quiero decirte que te esperan nuevos desafíos. Que estás entrando a la vida joven-adulta y que esto supondrá cambios en muchos aspectos.

Quiero decirte que siempre será de mucha alegría para mí comer helados contigo, ir al cine, pasear… o simplemente hablar.

Quiero decirte que soy un papá muy dichoso.

Te dejo aquí con un poema que escribí para ustedes en mayo del año pasado y se titula: He sembrado…

A mis hijos Carlos Ariel, Juan Roberto, Luis Reynaldo y Laura María

Lo que había de sembrar
            ya lo he sembrado.
Ustedes, de mi estirpe son
pero tan distintos
transitan su camino conmigo a sus espaldas…
Llevan mi coraje
y algunas de mis angustias.
Llevan la pasión por saber
y la entrega.

Y también llevan
algunas de mis oscuridades
-esas que sabemos y hacemos innombrables-.

Toca a ustedes abrir más luz en estas sombras.
Toca a ustedes no doblegar los hombros
ante el horror de un siglo
que no tiene norte…
(o cuyo norte me aterroriza al vislumbrarlo,
quizás porque no tengo
los lentes adecuados para verlo).
Toca a ustedes abrir nuevos caminos.
Tirar las cargas innecesarias.

Correr hacia sus metas.

Yo, envejeciendo, les miro
con respeto y desde lejos
-a veces les advierto de mi presencia
con un gruñido o un murmullo-.

Y aunque no comprendo
muchos de sus pasos
¡Qué orgullo, que alegría al verles
decididos, honestos,
transparentes, persistentes, valerosos!

Yo, envejecido, he sido solo una semilla
¡Fructifiquen y hagan parir la tierra, su país,
con nuevas rebeliones y caminos
que surgen de sus sueños!

Yo, envejeciendo, puedo decir adiós.

Tu pa,

Milton T.


domingo, febrero 12, 2017

Notas del TFM / Voluntariado y bienestar

Voluntariado y bienestar psicológico

Milton Tejada C.

Ferrada Mundaca, Leslie; Zavala Gutiérrez, Mercedes. Bienestar psicológico: adultos mayores activos a través del voluntariado. Ciencia y Enfermería XX (1): 123-130, 2014 / Para mis fines: Doc 2.


¿Hay diferencias en cuanto a bienestar psicológico entre adultos mayores (65 años o más) que participan de labores voluntarias y aquellos que no lo hacen? Las autoras, a partir de una experiencia concreta, tratan de responder esta pregunta. No se trata de “actividades sociales” en general (como en nuestro comentario anterior: http://red-formando.blogspot.com/2017/02/tfm-envejecimiento-y-bienestar-personal.html ), sino de actividades de voluntariado social.

Un importante número de adultos mayores mantienen sus capacidades físicas y mentales plenamente funcionales. “En una sociedad para todas las edades, las personas mayores deben tener la oportunidad de seguir contribuyendo a la sociedad”, sea en lo económico, lo político o social (yo añado: lo cultural). Una forma de hacerlo: el voluntariado, lo cual es reconocido como importante fuente de: 1. Satisfacción; 2. Sociabilidad; 3. Autovalidación a lo largo del curso de la vida.

Es importante –indican las autoras- que la sociedad considere a las personas de edad no como un objeto de asistencia y cuidados, sino como sujetos de derechos. También se parte de que “para que los adultos mayores puedan ajustarse correctamente a la edad avanzada, deben permanecer activos y comprometidos”, sin embargo, es fundamental que estas personas puedan dar lugar a nuevos roles y actividades distintos de los que tenían en su etapa adulta.

Dando seguimiento a un conjunto de estudios y autores, en el artículo se plantea: 
  1. Que el voluntariado tiene un efecto protector que conduce a la sensación de bienestar;
  2. Que los voluntarios de edad avanzada están más satisfechos con la vida, tienen una fuerte voluntad de vivir, y reportan menos síntomas depresivos que los pares que no realizan actividades de voluntariado.
  3. Que la participación en actividades sociales productivas reportan a los individuos sentimientos de realización personal y de respeto hacia sí mismos.
  4. En las personas mayores que realizan voluntariado se presenta un mejor rendimiento cognitivo, menos síntomas depresivos, un mejor bienestar mental y satisfacción con la vida, en comparación con los adultos mayores no voluntarios.
  5. Ayuda a compensar el impacto negativo de la viudez.
  6. Rompe con las ideas de inactividad e inutilidad que a menudo surgen en estas personas.
  7. Contribuye a la generación de nuevos contactos sociales.

El voluntariado, por lo tanto, permite a los envejecientes colocar su capital humano en beneficio de la sociedad y es un factor clave para lo que se considera un envejecimiento exitoso.

Nota MT
Desde mi reflexión en torno al voluntariado, considero que hay un enorme espacio para que las organizaciones no gubernamentales –y el propio gobierno- fomenten políticas de inclusión social para los mayores de 65 años a partir del voluntariado. No sólo recibirán capital social, sino que también se contribuirá a superar prejuicios existentes en la sociedad dominicana sobre los ancianos, los envejecientes.







jueves, febrero 09, 2017

Notas del TFM / Envejecimiento y bienestar personal

Envejecientes, actividades sociales y bienestar personal

Milton Tejada C.

Carmona-Valdés, Sandra Enma; Ribeiro-Ferreira, Manuel. Actividades sociales y bienestar personal en el envejecimiento. Papeles de Población, Vol 16 No. 65, Julio-Septiembre, 2010. Universidad Autónoma de México. Pp. 163-185 / Para mis fines: Doc01

Síntesis y comentarios:

En la lectura previa a la elaboración de nuestro TFM (para la Universidad de Valencia), me interesó este artículo. Al final, el propósito de mi labor investigativa es establecer pautas que contribuyan a que la población envejeciente pueda gozar de mayor bienestar personal o satisfacción con la vida.

Carmona-Valdés et al (2010) indican que las actividades sociales y el nivel socioeducativo contribuyen positivamente al bienestar personal en las personas adultas. Interesa, en el caso del estudio que presentan, establecer sobre todo la relación entre actividades sociales y bienestar y se considera que esta asociación, si es positiva, es más predictiva que la edad, el sexo, vivir en pareja, escolaridad y estrato socio-económico. Es decir, “actividades sociales” tiene un mayor valor que las variables señaladas para predecir el bienestar personal de un envejeciente.

Citando diversos estudios, estos autores sostienen que las actividades sociales realizadas por el envejeciente, contribuye a:
  • Una mejor salud física y mental.
  • Mejor funcionamiento cognitivo y disminuye el riesgo de demencia.
  • Promueve hábitos de vida saludables y son fuentes de motivación para seguir viviendo. “En este sentido, las actividades sociales no sólo proveen beneficios físicos (en el sistema inmune, reacción cardiovascular, capacidad cardiopulmonar) y psicológicas (sentido de pertenencia, autoestima elevada, propósitos en la vida), sino también promueven condiciones saludables (dejar de fumar, dieta adecuada, ejercicio), lo cual eleva el  bienestar de los individuos (Jonget et al, 2004)”.
  • Menos morbosidad. Carmona-Valdes et al (2010) indica que “el ocio y las actividades productivas, que a menudo se realizan dentro del cntexto de las relaciones sociales, pueden proporcionar ventajas al incrementar la salud” (p. 164).
  • Disminuye el riesgo de mortalidad en los ancianos. Las personas mayores que viven intercambios afectivos significativos no sólo disfrutan de mayor bienestar personal, sino que demuestran mayores posibilidades de sobrevivencia.
  • Todo lo anterior conduce a una reducción de los costos de salud física y mental.
  • Aumento de percepción de felicidad.
  • Aumento del sentimiento de pertenencia, mostrando efectos positivos en el autoconcepto y autoestima. “Las actividades productivas…respaldan la percepción de utilidad y competencia y los sentimientos de control” (p. 166).

Los autores realizaron su estudio en la ciudad de Monterrey, México, y son profesores de la Universidad Autónoma de Nuevo León. Para el tema de actividad social y bienestar personal elaboraron dos escalas propias.

La “actividad social” fue medida por medio de una escala que contenía siete ítems relativos –explican- a actividades sociales y recreativas con los amigos, la familia y la pareja. Las opciones de respuestas fueron: regularmente, a veces, nunca. En cuanto a “bienestar personal”, fue medido mediante una escala de seis ítems que incluían estado de ánimo, percepción sobre felicidad pasada y presente, sentido de vida, si se aburre con frecuencia y si se siente solo, siendo las opciones de respuestas: sí, no, a veces.


Para el objeto de nuestro TFM interesa establecer la relación entre generatividad –que incluye actividades sociales, pero no se agota en ellas- y satisfacción con la vida que tiene cierta identificación con bienestar personal. Sin embargo, el ámbito de la población se enmarca en un contexto laboral. De esto seguiremos hablando en otra ocasión.

viernes, enero 27, 2017

Cartas a Ysabel / Si quiero imaginarte...

Nota escrita a mediados del 2003.


Si quiero imaginarte…

Amor mío: 

La distancia nos ayuda a valorarnos. Es en estas y otras ausencias cuando me doy cuenta de todo lo que llena en mi vida. Y te admiro, además de amarte. Hasta creo que soy un gran bendecido de Dios al ser parte de tu vida, de nuestro proyecto.

La cama sin ti es incómoda, no favorece el descanso y hasta me parece triste.

Si quiero imaginarte cierro los ojos y me encuentro con tu sonrisa. La piel, mi piel, tiene memoria de la calidez, tu ternura, tu fuego.

Si quiero imaginarte, me aflora tu dolor ante las dificultades de nuestros hijos y me aflora esta urgencia que tengo por apoyarte, animarte, levantarte.

Si quiero imaginarte pienso en como respondes (responsabilidad) antes las urgencias de tu quehacer laboral, tu capacidad de organización y entrega, tu disponibilidad y sobre todo, ese apego a los principios y tu lealtad.

Si quiero imaginarte solo tengo que verte junto a Laura María ¡cuántas cosas le vas enseñando de ese ser femenina que hace falta en tantas mujeres! Y ella sabe que la amas. A veces creo que ella es más sensible a tu forma de demostrarle que la amas, que a la mía ¡tengo que aprender!

Si quiero imaginarte, pienso en la impaciencia, pero poco a poco he aprendido a que esa impaciencia, real o aparente, tiene sus raíces en un corazón que ama.

Si quiero imaginarte, pienso en Carlos y Juan y en esa capacidad de disciplinarlos a que nos has desafiado, a ellos y a mí… porque Dios también tiene su orden.

Estoy convencido que sólo el amor de Dios puede salvarnos y estoy convencido que amarnos es una forma de decir SI al amor de Dios en nuestras vidas… solo hay futuro y esperanza para la ternura.

¡Te quiero!

Tu Mil

jueves, enero 05, 2017

Terapia de Pareja: la primera entrevista

Construyendo un ambiente propicio

(Nota: Esta es una nueva modalidad de escribir. Se trata de un "artículo en construcción". Por lo tanto, nuevas versiones serán presentadas en la medida en que podamos producirlas. Por esta misma razón, son bienvenidas las contribuciones que puedan aportarnos sobre el tema).

Las crisis de pareja impactan la relación e impactan la relación e impactan a cada una de las personas. Altera el sentido de la vida y, en muchas ocasiones, pone en duda la continuidad de la relación.

La pareja –o uno de sus miembros- se acerca en busca de ayuda. Hay una primera entrevista. Esta primera entrevista tiene el propósito para el terapeuta de construir un motivo de consulta y acordar una trayectoria terapéutica, pero más importante: construir un clima favorable para el proceso que se inicia. Los cónyuges deben percibir acogida, profesionalidad y respeto.

Generalmente la pareja manifiesta, a nivel verbal, que desea el cambio, pero muchas veces cada uno de los participantes muestra una actitud negativa al cambio propio (es como decir: que cambie el otro). En ese sentido, la primera entrevista debe despertar confianza en que el cambio es posible y en que es tarea de los dos.

En esta primera entrevista el proceso se focaliza en: 
  • Distinción de pautas interaccionales;
  • Atribución de significados;
  • Emociones asociadas a las pautas.

 El abordar los antecedentes generales (edades, hijos, trabajos, estudios, tipo de relación, tiempo de la relación, ascendencia, existencia de relaciones anteriores, etc.) permite establecer en contexto el motivo de la consulta.

En términos de pautas interaccionales, puede afirmarse que luego del proceso de creación de empatía, se pueden establecer una de tres posibles situaciones: 
  1. La pareja ve la relación como de compromiso y amor, pero acude porque está entrampada en algún tema;
  2. Uno de los cónyuges cuestiona el vínculo amoroso;
  3. La pareja ve como indefinida la relación.

 Algunas pautas disfuncionales pueden ser detectadas en este primer encuentro. Entre ellas:
  • Cercanía/Distancia;
  • Queja/Retiro;
  • Queja/Queja;
  • Control/Escape;
  • Distancia/Distancia.

 Es importante en esta primera entrevista establecer los recursos de la pareja, así como el tipo de ayuda que esperan (p.e., comunicarnos mejor, dejar de pelear, aprender a resolver problemas, tener deseo sexual, etc.).

Un conflicto de pareja tiene diversas dimensiones posibles:
  • Apego
  • Diferenciación
  • Intimidad emocional.
  • Pasión amorosa.
  • Poder.

La entrevista termina con la devolución y el cierre. Esto incluye, si el proceso ha sido exitoso, el acordar tiempo de la terapia, frecuencia y “devolver” una comprensión del problema tomando en cuenta los elementos hasta aquí descriptos (Erick Fromm explica en uno de sus escritos que en este momento él usaba la técnica de “pensar en voz alta” y pedía a los participantes que le interrumpieran para aclarar o para mostrar acuerdo o desacuerdo con lo que él iba planteando. También podemos llamarle un “momento para plantear hipótesis”).

Los pacientes esperan que los terapeutas sean acogedores, genuinos, cuidadosos, empáticos, confiables, que les sea posible expresar sentimientos y emociones en un ambiente protegido y que la terapia se centre en los problemas presentados.


 Referencias:
Tapia-Villanueva, Molina, María Elisa. Primera entrevistae n terapia de pareja: co-construcción de un encuentro situado. Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría. Volo 52 No.1, Marzo 2014. Versión digital. Contribuido de: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-92272014000100006&lng=en&nrm=iso&tlng=en


Una marca personal

En busca de una marca

Una marca personal se define como la percepción a la que aspiro tenga la gente sobre mi como persona y como profesional. Requiere de gerencia para producir esa percepción.

La reputación es el grado de conocimiento, prestigio o la opinión que la gente tiene sobre una empresa, un producto o una persona (“marcas).

La creación de una determinada reputación on line requiere comunicar sistemáticamente lo que hacemos, lo que ofrecemos, nuestros temas de interés profesional, los proyectos a los que nos dedicamos, lo que logramos y lo que dicen otros sobre nosotros.

Juan Carlos Jiménez[1] señala que ocuparse de la marca personal permite estar consciente sobre lo que dices y haces en las redes sociales y sus posibles consecuencias y, además, tener un mapa de trabajo para alcanzar mejor tus metas y objetivos personales y profesionales. Lo cual te conduce a contar ventajas competitivas para tu desarrollo profesional.

La reputación que tenemos afecta positiva o negativamente todas nuestras relaciones personales, laborales, sociales… en fin, nuestras oportunidades en diversos campos.

Y en las redes sociales
  
Publicamos en nuestras cuentas de redes sociales. Es la base para la construcción de nuestra marca personal.  Para iniciar, incluir los aspectos básicos de tu “identidad de marca”: qué eres o qué haces, tus temas de interés o especialidades, qué te distingue como persona… Por ejemplo, mi perfil en twitter expresa:

“Le creo a Jesús, periodista, investigador social, poeta, estratega de comunicación y, sobre todo, esposo de Ysabel y padre de 4 jóvenes. Mi pasión: el lenguaje”.

Son las facetas que valoro de mi como persona y como profesional. No siempre mi comunicación a través de esta red se corresponde con esta descripción. Además, puede resultar un poco amplia pues incluye elementos personales (cristiano –le creo a Jesús-, esposo, padre, poeta) con profesionales diversos (periodista, investigador social, estratega de comunicación).

No olvidar que la reputación no se construye sólo en base a lo que expresamos en las redes sociales. También está lo que hacemos fuera de internet y ambos aspectos se interrelacionan y afectan mutuamente. Para tus públicos, no debe haber diferencia entre lo que haces dentro y fuera de la Red. Esto se llama coherencia. Define con claridad tus valores, tus gustos personales, tus pasiones (o áreas de interés).

Arrancando
  • 1.      Define la percepción que espera que tengan de ti los demás a través de la Red, como persona y como profesional.
  • 2.      Evalúa si lo que defines se corresponde con tus prácticas o conductas (coherencia).
  • 3.      Define los valores que marcarán tu comunicación de marca y que se corresponden con tus pautas de conducta.
  • 4.      Establece objetivos tanto en la práctica como en la Red para alcanzar tu meta última de percepción.
  • 5.      Establece un “plan de acción”.
 Es importante arrancar y, como solemos decir en el campo, saber arreglar la carga en el camino. Ajustar, ser flexible, "conversar" y aprender permanentemente.