lunes, julio 23, 2007

Tierra Adentro / No te hagas despreciable

No te hagas despreciable (o la carga de los prejuicios)

Jaime Fernández, columnista que escribe en ProtestanteDigital.com, en su columna “Con otro Ritmo”, difunde la siguiente anécdota:

“Leí que hace unos años que durante un vuelo entre Johanesburgo y Londres, una señora de raza blanca se sentó al lado de un hombre de raza negra en el avión. De repente, todos vieron que estaba muy perturbada y comenzó a llamar a la azafata.

- “¿Cual es el problema?” Le preguntó la azafata...

- “¿Usted no lo ve?” Le dice la señora, “Me colocó al lado de un negro, yo no puedo viajar tantas horas al lado de alguien tan despreciable, déme otro lugar”

La azafata le dijo que esperara, porque todos los lugares del vuelo estaban ocupados, pero de todas maneras iba a ver si había un lugar disponible.

Cuando la azafata volvió, le dijo a la señora “Señora, como sospechaba, no hay lugar en clase económica. Le comenté su caso al comandante y me dijo que no hay lugar tampoco en clase ejecutiva, y sólo nos queda un lugar en primera clase”

Antes de que la señora pudiese hacer ningún comentario, la azafata continuó hablando: “Nunca en la compañía se había concedido un lugar de primera clase a alguien que está en clase económica, pero dadas las circunstancias, el comandante consideró que sería escandaloso obligar a alguien a sentarse al lado de una persona tan despreciable”

Y dirigiéndose al pasajero negro le dijo: “Por lo tanto Señor, si hace el favor, tome todas sus pertenencias porque el lugar de primera clase está esperándole a usted”

Todos los pasajeros alrededor admirados, se levantaron y aplaudieron”, termina la anécdota.

La lección es clara: cuando rechazamos a otros en razón de su color de piel, de su condición socio-económica o política, nos hacemos despreciables.

La dinámica de Dios es otra, aceptándonos como somos, moviéndonos a desarrollar nuestro potencial, nuestra imagen de El en nosotros, a caminar junto a otros. Dios nos ama a todos y a todos nos llama.

Por eso, nos hacemos despreciables cuando:

-Rechazamos al haitiano, por el color de su piel, por su procedencia;

-Rechazamos al dominicano que procede de los barrios y que “se le ve por encima de la ropa la miseria que tiene”;

-Rechazamos al rico porque “ese, sin duda, debe ser algún ladronazo”;

-Rechazamos al de otra preferencia política, porque quienes dirigen la parcela con la que simpatizo nos han hecho creer que “esos” son los responsables “de todos los males de la nación”;

-Rechazamos al joven por ser joven…

“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados que yo les aliviaré…”, dijo Jesús, quien acogió al publicano de quien se sospechaba que era un ladrón; al fariseo, que hoy sería considerado un “demagogo”; a la mujer prostituta; a los que cobraban el tributo al pueblo; a los ricos, a los pobres; a los samaritanos, tan odiados por los judíos; a los judíos, tan odiados por los samaritanos… En fin, que la señal del cristiano es el amor y una señal inequívoca del amor es la acogida… ¡no te hagas una persona despreciable, acoge!

Milton Tejada C.

tejadamilton@yahoo.com

viernes, julio 13, 2007

Tierra Adentro / Los menores y delitos mayores


Los menores son capaces de delitos mayores

No soy abogado. Soy de una especie de hombre en extinción que se llamó a si mismo “filósofo” y, como tal, tengo obsesión sobre los por qué de las cosas, el sentido del quehacer humano, de nuestras prácticas, planteamientos, costumbres, ritos… de modo tal que “nada humano me es ajeno”.

En junio pasado leí -hace un mes- un editorial del periódico Hoy que externaba su preocupación por el incremento de la participación de menores de edad en actos delictivos (“Preocupante” – Hoy – 12 de Junio, 2007) y que se hace eco de declaraciones del Jefe de la Policía, Bernardo Santana Páez, quien afirmó que en nuestro país menores son responsables (la negrita es nuestra) de un 30% de los delitos que se cometen.

Siempre hemos entendido que la minoría de edad es una referencia arbitraria, basada en premisas que no toman en cuenta el desarrollo mental del individuo, su capacidad para actuar con el debido discernimiento”, señala el editorial.

E indica que el Código del Menor crea en los menores la sensación de inmunidad ante la ley y la Justicia. Más allá de la “sensación”, todo indica que hay una realidad: parecería que un delito cometido por un menor –no importa su gravedad- es también un delito menor…

Este es un supuesto inaceptable. Viene a cuento una reflexión hecha por Wenceslao Calvo (ACPress Noticias – España) en torno a que en España algunos menores han sido hallados culpables de asesinatos, más propios de sicarios mafiosos o psicópatas sin conciencia que de personas que todavía no han alcanzado la mayoría de edad.

Calvo nos deja pensando sobre qué sentido tiene el Código del Menor (su reflexión vale para España y para República Dominicana).

Y es que la Ley del menor sería perfecta si siempre se diera esta hipótesis: que un menor es capaz de cometer delitos menores, de la misma manera que un mayor es capaz de perpetrar delitos mayores. Es decir, si hubiera una equivalencia entre la edad y la gravedad del delito, de modo que los menores de edad serían potencialmente sujetos de trastadas y gamberradas propias de la edad”, señala Calvo.

Y añade: “Pero desgraciadamente las cosas no son tan sencillas, porque la maldad humana, que parece ir en aumento, también comienza a despertarse cada vez en época más temprana, de manera que nos encontramos con menores que son protagonistas de delitos propios de mayores. Y aquí es donde la Ley del menor entra en una contradicción, porque ¿cómo aplicar una condena menor a alguien que ha cometido un crimen mayor, aunque sea menor? (las negritas son de Calvo). La capacidad de cometer un crimen mayor es indicio de que, en algún sentido, ya no estamos ante un menor, aunque cronológicamente lo sea. Y si lo tratamos como a tal, la que sale perjudicada es la justicia”.

El supuesto de que los menores sólo cometen delitos menores es falso. Muchos menores –de edad- son capaces de delitos mayores y su deuda con la sociedad, por lo tanto, es mayor, pero además son alentados por la sensación (o realidad) de impunidad. Parecería que a un menor "todo le está permitido" pero -parodiando a Pablo de Tarso- no todo le es conveniente.

Sólo pido una cosa: reflexiones mayores para problemas mayores.

lunes, julio 09, 2007

Tierra Adentro / Sin derecho a queja (dos)

9 de Julio, 2007

“La injusticia es una madre jamás estéril: siempre produce hijos dignos de ella” Adolphe Thiers (1797-1877)

Sin derecho a queja (dos)

El lunes de la semana pasada comentamos –a partir de un artículo de nuestra amiga Tahira Vargas- una de las dimensiones que explican la violencia: la socialización masculina. Comenzamos a introducir otra explicación –a partir de expresiones de nuestra prensa escrita-: el inaceptable nivel de exclusión social.

Hoy leemos un artículo de Osvaldo Santana, director de CDN-Televisión, quien en el diario El Caribe (“El llamado a huelga es parte de un proyecto mayor” – Osvaldo Santana – El Caribe – 9 de Julio, 2007) señala que el llamado a huelga hecho por el Foro Social Alternativo para este lunes, puede poner en evidencia “que hay una creciente inconformidad, que ya no basta con estabilizar la economía y detener el desastre de la administración de Hipólito Mejía y que la equidad social debe ser más que una palabra.

Este, el de la inequidad social, es un tema pendiente de casi todos los gobiernos de América Latina. Sin embargo, “mal de muchos, consuelo de tontos”. Ya decíamos que un Gobierno que renuncie o se muestre incapaz de solucionar este tema pierde “autoridad” (y también la legitimidad de la que hablan los politólogos).

Queremos retomar nuestro comentario al artículo-ensayo de Dirk Kruijt y Kees Koonings (“Actores armados y ciudades fragmentadas” (Foreign Affairs / Abril-Junio 2007), quienes señalan que la democracia liberal se sostiene mientras los niveles de “exclusión social” y los niveles de “violencia” sean aceptables y mientras haya equilibrio entre ambos elementos.

Planteo la relación desde otro punto de vista: ¿no será que los niveles inaceptables de exclusión social están llevando a niveles inaceptables de violencia?

El posible fracaso de la convocatoria hecha por el Foro Social Alternativo no indicará automáticamente la “conformidad” de la población con las políticas sociales del presente gobierno o, dicho en la lógica que estamos aquí utilizando, “conformidad” con el nivel de exclusión social existente (así como el posible éxito de la convocatoria no indica que sus organizadores tengan capacidad de movilizar la población que acate el llamado).

Los gobiernos apenas han logrado, en el mejor de los casos, construir una maqueta hermosa de sus planteamientos de políticas sociales, efectos demostrativos no duraderos, sostenidos en la voluntad más que en la institucionalidad, carentes de una visión consistente de país a largo plazo y provocando permanentes desequilibrios en el ejercicio de ejecución del Presupuesto Nacional. En definitiva, políticas sociales que no superan el nivel del asistencialismo y de acudir a las emergencias, sin prevenirlas.

Nos encontramos ante el fenómeno de un Estado ausente en la respuesta a las necesidades sociales de los más pobres. En las favelas de Brasil, en las villas de Argentina, en los tugurios de Colombia o en las zonas de Guatemala, parte de la ausencia del Estado es suplida por los traficantes o señores de las drogas. ¿Será este el camino que seguirá República Dominicana?

Aquí, al igual que en Brasil, la pobreza amenaza con poner en ridículo a la democracia dominicana. Los demócratas dominicanos tienen una pregunta pendiente: durante cuánto tiempo es posible que se mantenga una democracia liberal con los grados de desigualdad, pobreza, exclusión social, crimen, drogas y anarquía existentes en nuestra sociedad.

Eduardo Jorge Prats –comentando una opinión de Adriano Miguel Tejada- intenta darnos pistas para una respuesta. Caracteriza dramáticamente la situación de la democracia dominicana y el sistema “clientelar” de partidos y termina con un deseo más que con una descripción de la realidad: “Esta fiesta no puede seguir” (La democracia que necesitamos - Hoy Digital - Viernes 29 de Junio del 2007).

A diferencia de algunas democracias latinoamericanas, en las cuales sus actores políticos –especialmente los partidos- están tratando de construir instituciones y dar respuestas institucionales, en República Dominicana la respuesta es el clientelismo. Y una cultura clientelar parece sostenerse mejor en donde hay pobreza y exclusión social, en donde hay una proporción significativa de la población que no encuentra otro camino para estar “incluida”, aunque sea vía las urnas cada cuatro años.

En ese contexto –y difiriendo de Jorge Prats- lamentablemente, la fiesta sigue y seguirá, porque nuestros políticos parecen estar “borrachos” de clientelismo, de irresponsabilidad en el rendimiento de cuentas (honrosas excepciones). Se han convertido en una entidad “empresarial” autónoma, son “emprendedores”, capaces de correr riesgos, de grandes apuestas y hasta compulsivos jugadores, dispuestos a “perder” una y otra vez.

Para muchos de ellos no existen las fronteras, porque no existen los límites. Nuestro sistema político, nuestra cultura política (la de ellos y la nuestra, como “ciudadanos menores de edad”), es nuestra desgracia…y parte de las explicaciones que podemos dar para la violencia que nos arropa, que todavía nos permite respirar, pero que amenaza con tapar todos nuestros sentidos, inclusive la nariz. En ese contexto, no hay derecho a queja.

Milton Tejada C. /
tejadamilton@yahoo.com

Tierra Adentro / Sin derecho a queja (uno)

Tierra Adentro

3 de Julio, 2007

“Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego”.

Mahatma Gandhi (1869-1948)

Sin derecho a queja

(Uno)

Somos una sociedad violenta. La socialización –así la llaman los psicólogos sociales y algunos antropólogos- se realiza como un proceso que nos prepara para la confrontación, la lucha, la supervivencia, la imposición, el autoritarismo… pero más allá de este proceso, el contexto económico y social en el que nos desenvolvemos es un contexto excluyente, lleno de desconfianza en los actores políticos y sociales, negador de la participación y que ha hecho, en reiteradas experiencias, del diálogo una comedia. En este contexto la convivencia social pacífica no es posible.

Dicho de otro modo: cada sociedad tiene la seguridad que se merece.

Es probable que usted o yo no nos consideremos merecedores de las amenazas e incertidumbres que nos rodean.

Es probable que veamos la violencia como un fenómeno que se reduce a la delincuencia, a la confrontación del ciudadano “decente” con el “delincuente” y de las autoridades (especialmente policiales) con los delincuentes y sus estructuras.

Es probable que el temor a que nos arrope un acto de violencia sea difuso, lejano, un “eso a mi no me pasa” o “no me importa” porque pensamos que todavía no nos toca.

¡Que equivocados estamos usted y yo si así pensamos!


Violencia y socialización


Tahira Vargas , antropóloga, ha publicado un artículo en el período Hoy (“Violencia y masculinidad” – Hoy – 3 de Julio, 2007), en el que se pregunta sobre por qué los hombres, en nuestro país, son los principales agresores. Y apuesta por una hipótesis: la violencia y agresividad que practican los hombres en nuestra sociedad tiene que ver con la construcción de su masculinidad en su socialización desde la niñez.

Sus argumentos parten de la observación de patrones de socialización en donde se plantea que la “no agresión” es, en la práctica, sinónimo de “no varonil”, de “pendejo”. La capacidad de “pelea” y de responder con violencia se constituye en una puerta de entrada para la aceptación en el grupo de sus pares.

Además, el sentido del honor que se les inculca tiende a ser defendido con violencia, la cual se asume como muestra de valentía, relacionada con tres temas fundamentales: familia, territorio y pareja, llegando a implicaciones como el asumir que la pareja es parte de “su territorio” físico, de sus posesiones.

Otro argumento explicativo esbozado por Vargas consiste en la asociación “amor-violencia”. Padres y madres golpean a sus hijos físicamente, generando una legitimación de la violencia desde la afectividad.

Asumimos que estas explicaciones dadas por Vargas a la violencia desde el hombre son válidas, pero insuficientes, sobre todo si tenemos en cuenta que esta socialización de lo masculino fue tan agresiva y violenta ayer como hoy y que, en cambio, la sociedad de hoy se nos presenta más violenta e irracional que la de ayer. ¿O quizás es un círculo creciente y eso explica sus dimensiones de hoy?

Otra faceta: la exclusión y falta de institucionalidad

El Listín Diario , en su editorial de hoy (“Atizando la Violencia” – Listín diario – 3 de Julio, 2007), hace una reflexión sobre los hechos de “violencia” ocurridos en Pedro Brand, comunidad distante a unos 26 kilómetros de Santo Domingo.

Nos dice que “en circunstancias como estas, atizar otros grados de violencia bajo el supuesto pretexto de canalizar “reivindicaciones populares”, es abrir una cancha mayor a la acción delictiva, no sólo de los profesionales de la violencia sino de aquellos ciudadanos, convertidos en turbamulta, que aprovechan el caos y la falta de autoridad para perpetrar libremente atentados contra la propiedad, siempre perjudiciales al pueblo”.

¿Qué quiere decir el editorialista con “circunstancias como estas”? En el párrafo previo apunta a una respuesta al indicar que “el país sufre una vorágine de delincuencia en la que los malhechores hacen de las suyas, poniendo en jaque a las autoridades y atemorizando, impunemente, a la población” y añade que a esto se une el alza en los precios de artículos de gran consumo.

Ve una intención: “calentamiento” para una huelga general y concluye lleno de buenos deseos: “Ojalá que la ciudadanía sensata no se preste a ese juego y que toda demanda de mejoría en la calidad de vida se canalice civilizadamente, y que el Gobierno se muestre más eficaz y diligente en la solución de las crisis en los suministros de agua y electricidad y actúe con mayor rigor para controlar y castigar las alzas inmoderadas e injustas que se han producido en muchos artículos de alto consumo popular”.

Sin pretenderlo, el editorialista nos sumerge en algunas reflexiones sobre la violencia y sus explicaciones.

Nos sumerge, en primer lugar, en la seguridad como una responsabilidad de Estado al solicitar que el Gobierno sea más diligente y eficaz en la solución de dos graves problemas: el suministro de agua y de electricidad. Necesidades prácticamente “primarias” en la sociedad moderna.

Un Gobierno que renuncie o se muestre incapaz de solucionar este tema pierde “autoridad” (y también la legitimidad de la que hablan los politólogos).

En segundo lugar, al establecer que “en circunstancias como estas” las protestas populares pueden abrir una cancha mayor a la acción delictiva, nos está planteando implícitamente lo que también indican Dirk Kruijt y Kees Koonings en “Actores armados y ciudades fragmentadas” (Foreign Affairs / Abril-Junio 2007): hay niveles aceptables de “exclusión social” y niveles aceptables de “violencia”, el sistema se mantiene cuando hay equilibrio entre ambos elementos. Sin embargo, vale la pena preguntarse si los niveles inaceptables de exclusión social no están llevando a niveles inaceptables de violencia.

Continuaremos…

Milton Tejada C. / tejadamilton@yahoo.com

martes, junio 12, 2007

Tierra Adentro / Tiene razón, pero se equivoca...

Una forma de gobernar distinta...


El Director General de Impuestos Internos afirmó que si el gobierno rebaja el ISR (Impuesto sobre la renta) a un 15% no podría sostenerse ni un mes. Y afirma que lo más que podría reducirse este impuesto es al 24% “si se incluye a las zonas francas”.

Aun sin usar el “chivo expiatorio” de las zonas francas…

Tiene razón Juan Hernández…

Este gobierno, esta forma de estructurar la administración del Estado dominicano se sostiene gracias a las altas tasas impositivas que pagan particulares y empresas dominicanas, lo cual hace posible:

Un gasto social ineficiente.

Una inversión pública en donde no se establecen con claridad las prioridades (excepto en los discursos).

Una nómina superabultada.

Un Gobierno cuya cabeza es gigante y con un cuerpo raquítico en términos salariales (hay distancias abismales entre los sueldos de algunos “altos” funcionarios y el resto de la empleomanía estatal).

Unas megaobras que se tragan gran parte del Presupuesto y a la puerta la amenaza de otras megaobras…

Un Congreso que dispone de fondos para “obras de bien social”.

Por lo tanto, se equivoca el Director de Impuestos Internos porque puede gobernarse de un modo distinto.

No sólo es necesario que haya menos cargas impositivas, sino que cambie también esta forma de administrar el Estado…

Milton Tejada C.

tejadamilton@yahoo.com

jueves, junio 07, 2007

Tierra Adentro / De los biocombustibles a la "agflación"


(Con motivo de Día Mundial del Medio Ambiente).


Milton Tejada C. /Comunicador


  1. Una pregunta sin respuesta

En el Día Mundial del Medio Ambiente tuvimos el honor de presentar la conferencia dictada por el Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales de República Dominicana, Dr. Max Puig. Planteamos, como contexto a su intervención, varias problemáticas, entre ellas la de los biocombustibles.

Señalamos la necesidad de preguntarnos sobre la validez ética del modelo económico y social en que existimos y que se fundamenta en el hiperconsumo que nos lleva a un proceso en que se hace de la agricultura un insumo para el funcionamiento de la energía industrial y la sustitución de los combustibles de uso en la vida diaria.

Y nos preguntamos en esa intervención sobre cuáles serían las consecuencias que tendrá para la alimentación en República Dominicana la siembra de grandes extensiones de tierra con cultivos destinados a la bioenergía –independientemente de que sea o no monocultivo.

El incremento de grandes extensiones de tierras dedicadas a cultivos para producir biocombustibles está ligado a la inflación de los productos agropecuarios y agroindustrialles, que algunos llaman “agflación”.

Aunque algunas de las interrogantes que planteamos fueron respondidas por el Ministro, Don Max no dio respuesta a esta interrogante.

En esa dirección, el periódico Hoy (7 de Junio, 2007) publica un artículo titulado “La “agflación” alimenta un nuevo problema mundial”. El término “agflación” es una combinación de “agricultura” e “inflación” y es aplicado por Hill Jamieson (en Business.Scotsman.com, de donde es tomado el artículo) a los altos, persistentes y continuos aumentos en los precios de los alimentos en todo el mundo.

“Algunos están advirtiendo que los precios de los alimentos pudieran duplicarse en los próximos cinco o diez años”, señala Jamieson. Para muestra, algunas estadísticas aportada por este autor: entre marzo de 2005 y marzo de 2007, el precio del trigo de Estados Unidos subió 34%, el maíz, 47.4%, la cebada 59.4% y el ganado en 41%.

El mismo Jamieson –y aquí nosotros- queremos relacionar el tema con otra problemática: los biocombustibles.

El Fondo Monetario Internacional señala que el auge de los biocombustibles está haciendo que los precios del maíz y la soya se muevan a la par que los precios del petróleo crudo. De paso, esta tendencia atrapa –señala Jamieson- a quienes usan del maíz en la cadena alimentaria: aceites comestibles, carne, productos lácteos, pollo y –añadimos nosotros- la producción porcina.

2. El etanol… una cuestión ética

El Gobierno dominicano y determinados sectores económicos se encuentran de lleno en la búsqueda de hacer factible la producción de etanol en el país. El mismo periódico Hoy publica una reseña bajo el título “Acuerdan invertir en etanol” e indica que inversionistas dominicanos y brasileños acordaron invertir en un ingenio para la producción de etanol. No es la primera noticia. Ya la prensa ha reseñado diversas iniciativas.

Y en esa misma dirección va la información de prensa en que se informa que Leonel Fernández y Lula Da Silva tratarán sobre el etanol bajo la promesa de que esto permitiría sustituir los derivados del petróleo en la generación eléctrica, el transporte y usos domésticos e industriales.

Entendemos, como ya planteamos en un artículo anterior, los motivos de esta esperanza en una puerta que bien podría ser un callejón sin salida: el cansancio de la dependencia de las importaciones petroleras; las presiones del sector agropecuario dada su carencia de competitividad en una economía global; grandes déficits o riesgos en sus balanzas de comercio (como reconociera recientemente el ingeniero Temistoclés Montás); presiones de la población urbana que ve como el precio de los combustibles incide en la inflación y su estilo de vida…

Sin embargo, se trata de una cuestión ética que necesitamos tomar en cuenta. Dicho de modo global: “Decidir si inyectar nuestra comida en los tanques de combustible de 800 millones de automóviles o hacerla más accesible para los famélicos estómagos de prácticamente 2,000 millones de seres humanos no es una cuestión menor. No es una cuestión económica. Tampoco lo es tecnológica. Es sencillamente una cuestión ética, que tanto la sociedad global, como especialmente los gobiernos no están analizando con la tranquilidad, seriedad y ecuanimidad que el caso requiere”(Walter A. Pengue y Jorge H. Morello, Argentina).

3. Algunos elementos de análisis a tomar en cuenta

a. El desarrollo de este camino lleva, según muchos expertos, al monocultivo y sus riesgos

Aunque es fundamentalmente una cuestión ética, el punto de vista técnico no puede dejar de ser tomado en cuenta. Ya en Paraguay el monocultivo de la soja para forraje ha significado la desaparición casi total del bosque Atlántico. La nueva meta “energética” probablemente signifique una expansión exponencial de monocultivos en gran escala a cuenta de la tala de los remanentes del bosque. Un conjunto de organizaciones de esa nación advierte, además, que la nueva industria “no implica ningún progreso para la población, repite el esquema de los silos de soja transgénica, son industrias sin trabajadores que se alimentan de un agro sin agricultores”. (Cfr. http://www.ecoportal.net/content/view/full/68843).

Paraguay, según esta misma rseña, se ha puesto como meta el exportar agrocombustibles a corto plazo. Los planes son exportar al menos 50 millones de dólares en el término de cuatro años, y simultáneamente dejar de importar por lo menos 150 millones de dólares de carburantes fósiles en el mismo período – En República Dominicana los planes, si son tales, son difusos.

b. Giro de organismos internacionales

Los organismos internacionales también parecen presionados. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación –FAO- se reunió del 25 al 28 de abril en Roma y analizó el tema. La FAO, que tiene el mandato de “asegurar una buena nutrición para todos”, tiene dificultades para explicar cómo los cultivos para obtener biocombustibles contribuirán con este objetivo.

Alexander Müller, responsable del Departamento de Agricultura y Protección del Consumidor de la FAO, en declaración para la prensa (http://www.fao.org/newsroom/es/news/2007/1000540/index.html) comentó que “a la vez que existe una preocupación legítima entre algunos grupos de que la bioenergía puede dañar a la seguridad alimentaria y el medio ambiente, puede ser también una herramienta importante para mejorar el bienestar de la población rural, siempre que los gobiernos tengan en cuenta esos aspectos”. La FAO, por lo tanto, ahora abre las puertas o apoya los cultivos para “alimentar automóviles”, siendo insuficientes sus esfuerzos para garantizar la alimentación de las personas. Vale la pregunta para la FAO: ¿La comida, para el auto o para el ser humano?

Müller, consciente del peligro, señala que “necesitamos un compromiso internacional para asegurarnos que no se lesiona la seguridad alimentaria y que los recursos naturales se utilizan de forma sostenible”. Sin embargo, debemos preguntarnos: ¿quién impulsará ese compromiso internacional? ¿Los inversionistas –especialmente las multinacionales- que ya perciben ganancias en las nuevas tendencias energéticas? ¿Los gobiernos, enfrentados a problemas y presiones como los que enunciamos al principio?

c. Cada vez menos tierra cultivable

Como señalan Walter A. Pengue y Jorge H. Morello en un análisis publicado en Ecoportal.net (http://www.ecoportal.net/content/view/full/68742), el modelo no toma en consideración “el hecho de que en casos específicos como el argentino, o en una buena parte de los territorios del Brasil, Bolivia y el Paraguay, existe una sostenida demanda por nuevas tierras y se avanza directamente sobre la masa boscosa, aportando con la intensa deforestación, extracción y quemado del material vegetal, una ingente masa de gases, justamente de efecto invernadero”.

La tierra agrícola es cada vez más escasa. A modo de ejemplo, Jamieson señala que China ha perdido una porción de tierra cultivable equivalente al tamaño de Escosia. En República Dominicana el proceso de desertificación avanza, a la par que existen en diferentes zonas serias dificultades con el abastecimiento de agua, lo que hace que la tierra a la que se tiene acceso sea cada día de menor calidad.

“La tierra es limitada y los incrementos en la productividad de los cultivos, aun no absorben ni hacen neutro este proceso”, concluyen Pengue y Morello.

4. Algunas preguntas para el fin de semana…

Al Dr. Max Puig no le planteamos todas las preguntas. La crisis que vivimos, como ya señalamos, tiene que ver con el modelo de hiperconsumo al que está sometida la sociedad moderna. Un modelo social implica la necesidad de preguntarnos por su validez ética. Ante el modelo de sembrar para producir biocombustibles en lugar de alimentos avanza, nos preguntamos:

  • ¿Cómo afectará este modelo la sostenibilidad social en el campo dominicano?
  • ¿Cómo afectará la biodiversidad, tanto la bajo amenaza como la que se encuentra en condiciones satisfactorias? ¿Cómo podrán ser manejados temas como el uso intensivo de agroquímicos, la escasez de agua y la extensión de la desertificación en República Dominicana?
  • ¿Qué del futuro humano ante la voracidad energética que demandan unos patrones de consumo que nos parecen insostenibles?
  • Si el proceso de desertificación avanza, y simultáneamente crece la exclusión social… ¿Será viable

lunes, junio 04, 2007

Mi poesía / Me sostienes...

Me sostienes…

Huraño,

como si temiera

arriesgarme a ser feliz,

invadido por el miedo

a que esto no sea verdad,

a que tanta luz

se haga noche

en el momento más hermoso,

a no ser capaz

de corresponder tu sonrisa

con sonrisa.

Mi silencio

se llena de ti

y entonces, amor,

no hay espacio

para mis dudas.

Loco enamorado,

revestido de esperanza

y de confianza

porque tus brazos

me sostienen

Y tu ternura

me hace fuerte.

Y esta fe compartida

que coloca a Dios

en el centro de nuestras vidas

nos une,

nos deleita,

nos da norte.

Amor…


martes, mayo 15, 2007

Tierra Adentro / Tienes razón, Camilo...

Tienes razón, Camilo...


El superintendentede Bancos, Rafael Camilo, aseguró que el crecimiento económico en la República Dominicana es real, aunque exista una concentración de los recursos en un grupo, lo que impide que la mayoría de la gente perciba la bonanza económica.


Tienes razón, Camilo.

Hay concentración de los recursos.

Añade a tu análisis que la dinámica estatal es reflejo de la dinámica social. Que en el Gobierno un pequeño grupo de funcionarios percibe salarios con brechas inmensas en relación a los del medio y a los de abajo. Por lo tanto, Camilo, no se trata sólo de la estructura social y económica, sino también de la política y sus aparatos, entre ellas el Gobierno (con mayúscula, porque ahora se trata de uno concreto, antes de otro).

Añade que las normativas bancarias y las regulaciones financieras favorecen el crédito al consumo y no a la producción.

Añade a tu análisis que no es cuestión de percepción, que son realidades.

Añade que es muy poco consuelo que nos informes que se trata de un problema de toda América Latina.

No entiendo por qué hablas de realidades como si fuesen algo externo al quehacer político, del Gobierno. Fatalidad. Capitalismo inevitable.

Ya lo planteaste siendo director de ONAPLAN: las políticas de gastos públicos es uno de los aspectos que debe ser modificado, porque esta política es lo que va a elevar el nivel de educación de la población, lo que podría darle acceso a mejores salarios y va a elevar la salud y el nivel general para mejorar la productividad de la economía y por lo tanto mejorar el nivel de vida. Deben ser modificadas, pero no lo son. Reciben maquillaje. Se refuerza, de vez en cuando, el paternalismo. Y los sociólogos y politólogos siguen hablando del clientelismo político... (yo no sé de esas cosas, pero parece que si se habla de clientes es porque hay negocio).

Bueno, gracias por tu análisis. Tienes razón, Camilo... pero faltan las causas.


Milton Tejada C.

martes, mayo 08, 2007

Desde mi corazón / En la cocina de la educación de los adolescentes

En la cocina de la educación de los adolescentes

Escuché hablar al pastor José Luis Navajo, de España. Y me planteó preguntas y algunas indicaciones desde una visión "culinaria" en su libro "Eduquemos a nuestros hijos", dirigido más a principios que a métodos.

¿Cuándo los padres empezamos a perder el control de nuestros hijos? ¿Cuál es la diferencia entre comprensivo y permisivo? ¿Más amigo y menos padre? ¿Por qué tienen a veces nuestros adolescentes "síndromes de emperador"? ¿La mejor manera de educar a nuestros hijos es consentirle todo lo que quieren?

Muchos padres se dejan controlar por las exigencias de los hijos. No saben poner límites. Y le dan concesiones equivocadas, no saben utilizar la palabra no, que a veces puede significar "te quiero".

Navajo nos dice que nuestros hijos necesitan límites y lo necesitan desesperadamente.

Hay señales que nos indican cuando la situación se escapa de las manos de los padres. "Si tienes un niño pequeño hace lo que quiere, que no ayuda a recoger los juguetes, que no es capaz de ayudar, y eso no se frena, cuando tiene 16 o 17 años, se desborda", nos dice un autor español.

Cuando comienza a faltar el respeto a los padres y que nunca es capaz de ponerse en lugar de los demás, es un síntoma... hay que confrontarlo.

Los padres superamos la adolescencia tantas veces como tantos hijos tenemos que pasan por esa etapa.

¿Pueden los padres no advertir estas señales, estos síntomas... ?

Pueden. Vivimos en una sociedad competitiva, absorbente, con horarios de trabajo muy prolongados. Los padres "no tienen tiempo". Los hijos pasan demasiado tiempo solos, demasiado tiempo en las calles... el factor "tiempo" es un pilar fundamental en la educación de los muchachos... Claro, trabajar más de ocho horas es necesario en muchos casos... También hay padres que "están" en el hogar pero "no están" con los hijos, con el muchacho... ausencia emocional... ¿Por donde vamos hoy?

Navajo nos dice que en la cocina de la educación hay ingredientes que no podemos utilizar.

Por ejemplo, el autoritarismo. "Si no somos educados al corregir, no estamos educando", nos dice. Cuando determinadas actitudes nos hacen perder el control, respiremos profundamente... el autoritarismo fomenta la ira... hay determinados aspectos que deben colocarse en el diálogo entre padres e hijos... ya no es tiempo de una relación dominante-dominado, una relación en donde el hijo no puede abrir la boca para nada...

El efecto péndulo nos ha llevado a otro extremo... con la diferencia de que parece que ahora el dominado es el padre y el dominante es el hijo...

Necesitamos buscar el equilibrio.

Tampoco debemos recurrir a la permisividad... consentirle todo a mi hijo por temor de que vaya a traumatizarse...

En cambio, hay otros elementos que siempre deben estar presente en esta cocina de la educación.

Debe estar siempre presente el "dar ejemplo", como fuente de educación siempre insuficiente. Nuestro hijo o hija es educado no sólo cuando nos escucha, sino cuando nos ve (los hechos hablan más alto que las palabras).

Invertir tiempo en mis hijos... desde las pequeñas cosas hasta las que consideramos más importantes.

Reforzarlos positivamente, exhortarles en positivo.

Un cuarto ingrediente, corregir, disciplinar... es un ingrediente que debe estar en toda cocina de la educación. No es muy popular... el castigo debe ser aplicado con corrección, mesura, cariño, pero debe ser aplicado.

En definitiva, "sembrar y saber esperar".

Gracias, José Luis.

sábado, mayo 05, 2007

Tierra Adentro / Biocombustibles... una cuestión ética

Los biocombustibles… una cuestión ética

“Decidir si inyectar nuestra comida en los tanques de combustible de 800 millones de automóviles o hacerla más accesible para los famélicos estómagos de prácticamente 2,000 millones de seres humanos no es una cuestión menor. No es una cuestión económica. Tampoco lo es tecnológica. Es sencillamente una cuestión ética, que tanto la sociedad global, como especialmente los gobiernos no están analizando con la tranquilidad, seriedad y ecuanimidad que el caso requiere”(Walter A. Pengue y Jorge H. Morello, Argentina).


¿Biocombustibles? ¿Qué hace posible que gobiernos y sociedades como la dominicana vean con esperanza esta puerta, este callejón?

Los gobiernos de países como República Dominicana –y, en gran parte, sus sociedades- se encuentran:


• Cansados de la dependencia de las importaciones petroleras;

• Sometidos a fuertes presiones económicas y sociales originadas por un territorio y sector rural que origina miseria y más miseria por su carencia de competitividad en un comercio mundial en que los gobiernos de las grandes economías se niegan a desmontar el subsidio a su sector agropecuario y encaminarse a una competencia justa. Así, por ejemplo, Estados Unidos ha “cedido” a las presiones de la Organización Mundial del Comercio planteando que se le permita congelar sus subsidios al sector agrícola en 22,000 millones de dólares, cuando el subsidio registrado actualmente es de 15,000 millones de dólares, lo que significa que Estados Unidos pretende que se le permita un aumento real del subsidio equivalente a casi un 50%.

• Con grandes déficits o riesgos en sus balanzas de comercio, sobre todo por el monto de sus facturas petroleras;

• Con presiones económicas del sector empresarial que se ven incapacitados de proyectar sus costos de producción, dada la variabilidad de los precios de los carburantes en los mercados internacionales y la grave carga impositiva que tienen los mismos en nuestro país;

• Con presiones económicas y sociales de la población urbana que percibe cómo los combustibles inciden en el incremento de la inflación;

• Con presiones a consecuencias de una cultura que no ha sabido zafarse del hiperconsumo.

En este marco, plantear la posibilidad de que en República Dominicana podemos generar gran parte de la demanda nacional de combustible, vía el biocombustible, suena como una promesa con tanta fuerza que vale la pena explorar. He aquí algunos elementos críticos que invitamos a tomar en cuenta:

PRIMERO

El desarrollo de este camino lleva, según muchos expertos,

al monocultivo y sus riesgos

No se trata de analizar el tema desde el punto de vista técnico, pero el punto de vista técnico no puede dejar de ser tomado en cuenta. Ya en Paraguay el monocultivo de la soja para forraje ha significado la desaparición casi total del bosque Atlántico. La nueva meta “energética” probablemente signifique una expansión exponencial de monocultivos en gran escala a cuenta de la tala de los remanentes del bosque. Un conjunto de organizaciones de esa nación advierte, además, que la nueva industria “no implica ningún progreso para la población, repite el esquema de los silos de soja transgénica, son industrias sin trabajadores que se alimentan de un agro sin agricultores”. (Cfr. http://www.ecoportal.net/content/view/full/68843).

(Paraguay se ha puesto como meta el exportar agrocombustibles a corto plazo. Los planes son exportar al menos 50 millones de dólares en el término de cuatro años, y simultáneamente dejar de importar por lo menos 150 millones de dólares de carburantes fósiles en el mismo período – En República Dominicana los planes, si son tales, son difusos).

SEGUNDO

Giro de organismos internacionales

El tema ejerce tanto atractivo y presión que hasta la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación –FAO- se reunió del 25 al 28 de abril en Roma y analizó el tema. La FAO, que tiene el mandato de “asegurar una buena nutrición para todos”, tiene dificultades para explicar cómo los cultivos para obtener biocombustibles contribuirán con este objetivo.

Alexander Müller, responsable del Departamento de Agricultura y Protección del Consumidor de la FAO, en declaración para la prensa (http://www.fao.org/newsroom/es/news/2007/1000540/index.html) comentó que “a la vez que existe una preocupación legítima entre algunos grupos de que la bioenergía puede dañar a la seguridad alimentaria y el medio ambiente, puede ser también una herramienta importante para mejorar el bienestar de la población rural, siempre que los gobiernos tengan en cuenta esos aspectos”. La FAO, por lo tanto, ahora abre las puertas o apoya los cultivos para “alimentar automóviles”, siendo insuficientes sus esfuerzos para garantizar la alimentación de las personas. Vale la pregunta para la FAO: ¿La comida, para el auto o para el ser humano?

Müller, consciente del peligro, señala que “necesitamos un compromiso internacional para asegurarnos que no se lesiona la seguridad alimentaria y que los recursos naturales se utilizan de forma sostenible”, pero: ¿quién impulsará ese compromiso internacional? ¿Los inversionistas –especialmente las multinacionales- que ya perciben ganancias en las nuevas tendencias energéticas? ¿Los gobiernos, enfrentados a problemas y presiones como los que enunciamos al principio?

En el encuentro de la FAO, los defensores de los biocombustibles pintaron un panorama halagador, hablando de “mosaico de paisajes”, de la posibilidad de beneficiar al medio ambiente y de incrementar la seguridad alimentaria. La nota de la FAO se hace eco de una afirmación de Joseph Schmidhuber, economista del Departamento de Economía Agrícola y del Desarrollo de la institución, quien aseguró que “con una adecuada gestión, la bioenergía puede conducir a un “renacimiento” de la agricultura en los países en desarrollo en los que es provechosa la producción de biocombustibles”. Y reconoce que para no agravar la situación de los campesinos sin tierra y de los pobres urbanos, los grupos más amenazados, serán necesarias medidas especiales destinadas a ellos.

TERCERO

Cada vez menos tierra cultivable

Como señalan Walter A. Pengue y Jorge H. Morello en un análisis publicado en Ecoportal.net (http://www.ecoportal.net/content/view/full/68742), el modelo no toma en consideración “el hecho de que en casos específicos como el argentino, o en una buena parte de los territorios del Brasil, Bolivia y el Paraguay, existe una sostenida demanda por nuevas tierras y se avanza directamente sobre la masa boscosa, aportando con la intensa deforestación, extracción y quemado del material vegetal, una ingente masa de gases, justamente de efecto invernadero”.

Y señalan que “la tierra agrícola es cada año más escasa. A la disponible se la sobreexplota bajo modelos de producción insostenible. La nueva tierra agregada, es cada día de menor calidad, rápidamente agotable y con procesos erosivos crecientes. Es lo que el agricultor pampeano llama tierras marginales y que demandan insumos químicos crecientes en forma de fertilizantes y correctores”.

Un ejemplo que conozco de modo particular tiene que ver con los efectos que tiene esta propuesta sobre la producción pecuaria –a modo de caso, la producción porcina. Los precios del maíz y la soja, a nivel internacional, siguen subiendo, ya no por los efectos de catástrofes naturales en las naciones productoras, sino porque están siendo incorporados a la producción de bioenergía. Es decir, hay ya una fuerte competencia por estos productos entre las agroindustrias de alimentos y las de agroenergía. Pueden preguntarle a cualquier porcicultor dominicano.

“La tierra es limitada y los incrementos en la productividad de los cultivos, aun no absorben ni hacen neutro este proceso”, concluyen Pengue y Morello.

CUATRO

Algunas preguntas para el fin de semana…

Tal como plantean Pengue y Morello, la crisis no es simplemente de altos precios de los combustibles o de confrontación entre una agroindustria y otra… es una crisis que tiene que ver con el modelo de hiperconsumo al que está sometida la sociedad moderna. Un modelo social implica la necesidad de preguntarnos por su validez ética.

Hoy todavía no sabemos las consecuencias de este proceso en que se hace de la agricultura un insumo para el funcionamiento de la energía industrial y la sustitución de los combustibles de uso en la vida diaria. Sin embargo, no es necesario implantar el modelo para hacernos algunas preguntas…

¿Qué consecuencias tendrá para la alimentación en República Dominicana la siembra de grandes extensiones de tierra con cultivos destinados a la bioenergía –independientemente de que sea o no monocultivo?

¿Cómo afectará este modelo la sostenibilidad social en el campo dominicano?

¿Cómo afectará la biodiversidad, tanto la bajo amenaza como la que se encuentra en condiciones satisfactorias? ¿Cómo podrán ser manejados temas como el uso intensivo de agroquímicos, la escasez de agua y la extensión de la desertificación en República Dominicana?

¿Qué del futuro humano ante la voracidad energética que demandan unos patrones de consumo que nos parecen insostenibles?

Si el proceso de desertificación avanza, y simultáneamente crece la exclusión social… ¿Será viable la República Dominicana?


Milton Tejada C.

martes, mayo 01, 2007

Tierra Adentro / Un Estado rico, una nación pobre

UNO

Una “riqueza” que nos hace pobres

Para empezar, una conclusión: la organización del Estado y el ejercicio del poder político desde el Estado nos hace cada vez más pobres y constituyen una traba a la generación y distribución de las riquezas.

Rafael Molina Morillo, director de El Día y quien escribe una columna en el periódico Hoy titulada “Mis buenos días”, hoy con el título “¿Somos ricos los dominicanos?” reproduce una descripción “comparativa” entre la realidad de un dominicano residente en Miami y la realidad de un dominicano residente en su país (http://www.hoy.com.do/article.aspx?&id=20565).

La comparación no es nueva, tenía ya un tiempo circulando por Internet y nos viene a decir que un país en donde al ciudadano se le trata como al nuestro y en donde se dan determinadas realidades sociales tiene “pinta” de ser rico y no de ser pobre. Indicadores. En comparación con La Florida, los dominicanos pagamos el doble de dinero por un metro cúbico de agua; un carro que allí cuesta US$10,000.00, aquí viene costando sobre los US$20,000.00, haciéndole un regalo al Estado; el ITBIS es de un 6%, incluyendo el aporte federal, mientras que aquí es de 16%; pagamos “impuestos de lujo” en el alcohol, cigarrillos, cervezas, vinos, etc.; pagamos impuesto sobre la renta por adelantado (como si nadáramos en la abundancia y como si siempre es obligatoria la ganancia); enviamos a nuestros hijos a colegios privados y tenemos que comprarles todos sus libros, mientras que en La Florida, la mayoría funciona con la educación pública y los libros son gratis; más altas tasas de interés en los bancos; un desempleo cuatro veces superior, dándonos el lujo de tener gente sin hacer nada….

Esta descripción irónica de la realidad nos lleva a preguntarnos por la causa de la pobreza y la miseria en nuestro país. La respuesta es compleja, las causas son múltiples, pero evidentemente el factor “Estado” gravita para encontrar salidas o para cerrar todas las puertas a la esperanza… Mi convicción es que vivimos en un Estado que interviene en la actividad económica mediante mecanismos tributarios y trabas burocráticas y cuyo afán fiscalistas no se traduce en bienestar para la población ni en facilidad para el desarrollo empresarial. Un Estado que interviene torciendo la dinámica social, llenando la práctica política de clientelismo y vaciando la participación social.

Y entonces viene a colación la segunda información. Una entrevista publicada en el diario francés “Le Monde” y reproducida por el español “El País”, Ségolène Royal, de 53 años, candidata socialista a la presidencia de Francia, afirma que no quiere que “el Estado siga estando dirigido por un solo partido, por un solo clan. La República no es eso”.

Y señala “La economía de mercado es una realidad insoslayable, pero creo que necesita ser regulada para evitar sus desórdenes” y advierte que hay que luchar contra el despilfarro público y hacer que el gasto sea más eficaz.

Aquí el Estado es tratado como si fuera propiedad de un clan o partido, especialmente desde el Poder Ejecutivo, el cual ha arrodillado, en muchas ocasiones, a los otros poderes del Estado.


DOS

Posición de EEUU ante los subsidios agrícolas: “Inconcebible”

La tomamos de Noticias Telemundo, pero se encuentra en los principales periódicos económicos. Desde el punto de vista de la OMC, la posición de Estados Unidos sobre subsidios al sector agrícola es “inconcebible”.

El coloso, que se dice un abanderado del libre comercio, insiste en que debe permitírsele aumentar los subsidios a sus agricultores. Esta insistencia fue calificada de “inconcebible” por Crawford Falconer, principal negociador agrario de la OMC, quien dijo además que Estados Unidos y la Unión Europea necesitaban ceder en sus enraizadas posiciones sobre aranceles a las importaciones agropecuarias, y llamó a los 150 miembros de la organización a romper con seis años de ensayos redundantes.

Falconer, quien es también embajador de Nueva Zelanda, señaló que si no se consigue un impulso serio en las próximas semanas habrá que colocar todo el esfuerzo de la OMC en este terreno en el congelador “hasta que una generación mejor que la nuestra pueda descongelarlo”.

La reacción de Falconer se produce tras la propuesta de Estados Unidos de que se le permitiera limitar sus subsidios agrarios a 22,000 millones de dólares (cuando actualmente reporta entre 14 y 15,000 millones (lo que significa un incremento de 50% en los subsidios, nota de MT).

Vistas así las cosas, parece que los muchachos del patio tienen la razón, la competencia que plantea Estados Unidos no es leal en el terreno agrícola y, en consecuencia, en el agroindustrial. ¿Lo es en los demás?


Milton Tejada C.

viernes, abril 27, 2007

Desde mi corazón / Una habitación especial

Una habitación especial

Hay una habitación exclusiva en el corazón. Espacio donde sólo le es posible ser a una mujer. Allí atesoro los versos más bellos y la más cándida y tierna de las sonrisas. Es posible allí el tú a tú para crecer y hacernos grandes o, por el contrario, para dejarnos mimar y mimar como un pequeño y débil niño. En ese breve espacio sólo estas tú, Ysabel.

miércoles, abril 18, 2007

Tierra Adentro / El paciente sigue interno: el sector textil dominicano

El paciente sigue interno / El sector textil dominicano

Fuimos invitados por la Dirección de Comercio Exterior a participar en una charla-conferencia en torno a lo que significa el DR-CAFTA para el sector textil y una temática muy técnica, pero muy importante: las reglas de origen. El conferencista, Juan Luis Zuñiga, de Costa Rica, planteó cuatro preguntas de entradas, con lo cual logró capturar la atención de los participantes. Estas preguntas fueron:
1. Cuáles son las diferencias más resaltantes entre las reglas de origen para el sector textil, antes y después del DR-CAFTA.
2. Si las nuevas reglas de origen permitirán la recuperación de las exportaciones textiles a Estados Unidos.
3. Si es cierto que estas nuevas reglas de origen podrían atraer a inversionistas orientales para venir a producir aquí.
4.
Qué se estableció en las reglas de origen con relación a Haití.

La dinámica de preguntas y respuestas en torno a la primera pregunta fue tan intensa que las tres restantes no pudieron ser abordadas (una deuda pendiente por parte de la DICOEX).
He aquí algunos elementos de una conferencia que tuvo mucho de conversatorio (¡y qué buen

Está claro. Libre comercio, cero arancel, no significa que tu producto va a entrar al mercado de los Estados Unidos -y esto es más cierto en el mundo de los textiles-. "El bien tiene que cumplir una serie de normas para poder entrar el mercado al que es exportado”, expresó Zuñiga.

Cuáles son las diferencias más resaltantes entre las reglas de origen para el sector textil, antes y después del DR-CAFTA.

Zuñiga explicó el contexto en que se negocia el DR-CAFTA, haciendo alusión al fin del acuerdo multifibras, el ingreso de China a la OMC, la ligazón de las maquilas a Estados Unidos…. Parte de un nuevo escenario.

¿Resolverá el TLC las dificultades de la industria textil dominicana, la perdida de empleo, la baja competitividad? El TLC no es la solución a esa problemática, sino que ayudará a soportar la presión de Asia y China en ese sector. “Es una especie de salvavidas temporal que ayudará a mejorar la situación del sector, sin el TLC la cosa sería mucho peor, pero la solución tiene que ver más con la política textil y menos con el hecho de si tenemos TLC o no”, expresó.

E mpezó a hablar de las condiciones que crea el TLC. “Por ejemplo, si una pieza, un saco, utiliza hilo de China, ya no es originario de República Dominicana, tiene que pagar impuestos. La dificultad es que si no se cumple una norma de origen, una regla, entonces el producto no cumple para entrar con arancel cero”.

Señaló que, además, pueden pasar productos que luego sean sometidos a investigación y se melle la confianza entre los socios. Explicó que la materia prima, antes del hilado, puede ser de cualquier país, pero luego del hilado tiene que ser de países CAFTA.

Es más complicado porque cada producto está sujeto a reglas de origen específicas. Además, porque hay una regla que permite pagar sólo sobre el valor agregado cuando el producto tiene algún componente proveniente de Estados Unidos.

Describió el hilo, en el caso de las prendas de vestir, como un elemento fundamental. Señaló que el CAFTA tiene flexibilidad. “Es como un acordeón, ya que se adapta a la realidad y a la evolución de la industria. Hay normas que permiten, por ejemplo, que si un insumo desaparece su producción en los países CAFTA y se demuestra, el CAFTA se ajusta a esta realidad. Procedimientos permiten abrir la importación de ese hilo de cualquier parte del mundo”.

En algunas subpartidas, como los brassieres, el simple ensamble da origen. Esto sólo es válido para ciertas prendas, no para todas las prendas.

Un paciente que sigue interno

Hay un tema fundamental por el cual el DR-CAFTA es un alivio pero no garantiza que el paciente se salvará: costos (costo total de manufactura, de mano de obra, de electricidad, calidad del fluido eléctrico, financiamiento bancario, infraestructura de parques y costo del transporte, entre otros). Todo esto obliga a variables de diferenciación: proximidad geográfica, tiempo de respuesta, calidad, puntualidad, tecnología, propiedad intelectual y el implemento de clusters textiles, el mercado étnico, pedidos especializados y pequeños, etc.

El CAFTA no va a detener el “efecto China”. Zuñiga comparó el DR-CAFTA con un oxigeno que se recibe, pero ¿garantiza ese oxigeno la sobrevivencia del sector o sólo extiende su período para morir? El enfermo, a mi entender, sigue en cuidados intensivos y su pronóstico es reservado.

Zuñiga también señaló que:

  • La mayoría de los exportadores de Latinoamérica, no están en capacidad de competir por costos con China, en particular aquellos que no cuentan con una fuerte integración vertical.
  • Las mayores posibilidades están en nichos de mercado y diferenciación.
  • El menor tiempo de respuesta por cercanía geográfica a los eEUU aún es una ventaja relativa para Latinoamérica en ciertos productos elaborados con materias primas regionales: por ejemplo, 4 semanas desde CA Vs. 10 semanas desde China.
  • Mejoras en la infraestructura de transporte y logística, aunque deseable, no es prioritaria para mejorar el desempeño del sector textil de AL frente al de China.
  • Los esquemas preferenciales arancelarios de EEUU para exportadores de AL no compensan la enorme ventaja de costos de China.

“No es el CAFTA el que provoca la situación, que ya era mala. Reconversión productiva en donde habrá eventuales perdedores. El CAFTA vino a ayudar, pero hay que hacer reconversión productiva. El Estado debería tratar de encauzarlos hacia nuevas actividades, para el mercado doméstico o al de Estados Unidos…. Los “cesados” pueden tener alguna oportunidad en negocios alternativos”, expresó.




lunes, abril 16, 2007

Tierra Adentro / Una ilusión sin nombre

Una ilusión sin nombre

Es alentador que algunas noticias nos mantengan la ilusión de que la impunidad no tiene raíces definitivas en nuestra tierra. En ese sentido obran las declaraciones del presidente de la Cámara de Cuentas, Andrés Terrero, quien afirma que para enfrentar la corrupción se necesita la voluntad de diferentes sectores y que los funcionarios públicos deben hacerse, periódicamente, una "transfusión de ética".

Terrero habló en apoyo de declaraciones del director del Departamento de Prevención contra la Corrupción, Octavio Líster, quien afirmó que la corrupción está muy alta en nuestro país (EC-13; 14 de Abril, 2007).

Lo que no expresa Terrero es que esa ausencia de "vountad" es una falta gravísima de nuestro liderazgo político y social. Sus declaraciones dejan el sabor de que todos somos igualmente cómplices de la impunidad. Tampoco nos indica cuál será la fuente de donde proceda la ética para hacer la "transfusión" que cada cierto tiempo necesitan nuestros funcionarios.

La ilusión esbozada por Terrero, por lo tanto, es una ilusión sin nombre.

Milton Tejada C.

domingo, abril 15, 2007

Tierra Adentro / Empresarios, trabajadores y salario mínimo

“Se puede tener por compañera la fantasía, pero se debe tener como guía a la razón” (Samuel Johnson - 1709-1784)

Tierra adentro:

Empresarios, trabajadores y salario mínimo

o las piruetas de una sociedad sin norte

Los predicadores están en las tribunas.

Los mediadores escuchan, presionan, tratan de empujar acuerdos.

Congresistas amenazan con incrementar por ley el salario mínimo.

Mientras tanto, empresarios y trabajadores –los del montón- se mantienen a la expectativa.

El empresariado dominicano negoció siempre un incremento del salario mínimo. Los trabajadores, casi siempre pidieron un aumento casi general de salarios. En medio de la confusión y de lo que parecía un abismo sin fondo, una caída indetenible, el empresariado dominicano accedió y cometió el error, cayó en el “gancho” de crear un antecedente: aceptó un aumento que afectaba no sólo al mínimo, sino a los salarios hasta 20,000.00 pesos dominicanos.

En el fondo, el tema evidencia que somos una sociedad sin norte, más allá del discurso de académicos y políticos. Hoy, sin embargo, sólo algunas informaciones estadísticas.

Los salarios y América Latina

Sólo algunas muestras, unas con exactitud, otras, con aproximaciones.

Honduras. En marzo del 2006, después de tres meses de deliberaciones, la comisión tripartita que negocia el salario mínimo logró ponerse de acuerdo en un aumento que oscila de un 8.4 a un 11.0%. Las empresas con quince trabajadores o menos debieron aumentar un 11%, mientras las que tenían más de quince trabajadores debieron hacerlo en un 8.4%, y el sector financiero en un 9.0%. Las pequeñas y micro empresas fueron las más afectadas (contrario a lo que se pretende que pase en República Dominicana).

El salario mínimo promedio pasó de 2,400 lempiras a 2,640, que hoy equivalen a unos 139.00 dólares norteamericanos y a unos RD$4,486.92.

México. Diciembre del 2006. De modo tripartito se aprobó un aumento a los salarios mínimos de 3.9%. Las organizaciones obreras demandaron un 10%, mientras las patronales ofertaron un 3.0%. A diferencia de República Dominicana, en México no hay un salario mínimo nacional, puesto que la nación, para estos fines, se encuentra dividida en tres regiones (A, B y C).

Para el área A, el salario mínimo acordado fue de 50.57 pesos diarios; para la B, de 49 pesos, y para la C de 47.60 pesos. Es decir, ingresos mensuales que irían desde 1,135.74 hasta 1,206.60 y que convertidos a dólares norteamericanos significarían ingresos que van desde 103.44 a 109.90 y en “duartes” (moneda dominicana) desde 3,339.04 hasta RD$3,547.57 (un detalle personal, el industrializado Monterrey está en el grupo B. Es decir, no es el que mejor paga).

Colombia. Diciembre del 2006. No hubo concertación, por lo cual el gobierno cumplió con la obligación de establecer un salario mínimo por decreto, según dictan las leyes de ese país. El Ministro de Protección Social, Diego Palacio Betancourt, señal{o que el incremento fue de 2.3% superior a la inflación proyectada para el 2007, que fue de 4%. Es decir, el aumento efectivo fue de un 6.3%, quedando en RD$433,700 pesos colombianos, equivalentes a US$200.99 o RD$6,487.95.

Venezuela. El salario mínimo fue establecido el 25 de abril del año pasado mediante el decreto No. 4,446. El Presidente Hugo Chávez estableció un salario mínimo hasta el primero de septiembre de 465,750.00 bolívares y a partir del primero de septiembre un salario mínimo de 512,325.00 mensuales. Esto equivale, a la tasa de cambio actual, a US$238.9 o RD$7,711.75. A diferencia de Honduras, en Venezuela el salario mínimo rige para todas las empresas.

Argentina. En Argentina el salario mínimo lo fija el Consejo Nacional de Empleo, la Productividad y el Salario, integrado por el representantes del sector sindical, del empresariado y del Poder Ejecutivo. Sus resoluciones deben aprobarse por los dos tercios de sus miembros. El salario mínimo pasó, en tres etapas, de 630 pesos en julio del 2006 a 800 pesos en noviembre de ese año. Los empresarios plantearon 750 pesos, mientras los gremios pedían 857 pesos (igual al valor de la canasta básica de alimentos). Al igual que en Colombia, el gobierno puede establecer por decreto el mínimo, si no hay acuerdos. Ochocientos pesos argentinos equivalen a US$258.90 o a RD$8,357.28.

Guatemala. El jueves 28 de diciembre de 2006, se publicó en el Diario de Centro América el acuerdo gubernativo 624-2006, que fija los salarios mínimos a partir del uno de enero de año 2007, de la siguiente forma: salario mínimo para las actividades agrícolas en cuarenta y cuatro quetzales con cincuenta y ocho centavos diario, equivalentes a 1,063.68 quetzales mensuales, y para las actividades no agrícolas en cuarenta y cinco quetzales con ochenta y dos centavos diario, equivalentes a 1,093.26 quetzales mensuales. Es decir, que el salario mínimo oscila en Guatemala de US$139.00 hasta US$142.9 o, en pesos dominicanos, desde RD$4,486.92 hasta RD$4,612.80.

El Salvador. Los empleados del sector comercio y servicios tenían un salario mínimo de 158.4 dólares mensuales, los de la industria de 154.8 dólares y los de la maquila 151.2 dólares, pero a partir del primero de septiembre del año pasado (y luego de tres años sin revisiones), los dos primeros sectores debieron recibir un aumento de un 10% (para ubicarse en US$174.24 y 170.28, respectivamente) y el de las maquilas o zonas francas un aumento de un 4% para ubicarse en US$157.68. Traducidos a pesos dominicanos esto equivale a decir que el salario mínimo de El Salvador va –en el sector nacional- desde RD$5,275.09 hasta RD$5,624.47. En las zonas francas el salario mínimo alcanza los RD$5,089.91.

Panamá. Al igual que México, Panamá establece salarios mínimos según una regionalización hecha para tal fin, contemplando tres regiones. Además, clasifica a las empresas en pequeñas (con diez empleados o menos) y gran empresa (más de diez empleados). En Marzo del 2006, por decreto del Presidente de la República, Martín Torrijos Espinos, se establecieron nuevos salarios mínimos. Vamos a tomar uno de referencia, el relativo a las industrias manufactureras. En el caso de las pequeñas empresas industriales, el salario mínimo va –en promedio- desde US$177.52 hasta US$242.42, mientras que las grandes empresas industriales deben pagar salarios mínimos que oscilan desde US$190.61 hasta US$259.60 (dependiendo de las regiones). En pesos dominicanos, las pequeñas empresas pagan desde RD$5,730.35 hasta RD$7,825.32, mientras que las grandes empresas pagan desde RD$6,152.89 hasta RD$8,379.89. La región uno, la más cara, abarca a Panamá, Colón, San Miguelito. Además, anotamos que hay un conjunto de actividades que, aunque tengan menos de diez trabajadores, no se consideran pequeñas empresas.

Costa Rica. A partir del primero de enero del presente año los salarios mínimos que rigen en Costa Rica fueron incrementados mediante decreto del Presidente Oscar Arias Sánchez, fechado en noviembre del año pasado. Una particularidad es que en Costa Rica se establece un salario mínimo diferenciado según categoría laboral y que va desde 148,477.00 colones (trabajadores no calificados) hasta 337,782.00 colones para los licenciados universitarios mensuales. Es decir, desde US$286.75 hasta US$652.34 o, en pesos dominicanos, desde RD$9,256.29 hasta RD$21,057.54. La categorización incluye, además de los no calificados, a trabajadores semicalificados, calificados, técnicos medios, trabajadores especializados, técnicos de educación superior, diplomados, bachilleres universitarios y licenciados.

República Dominicana. En la resolución No. 5 de noviembre del 2004 se asumió un acuerdo hecho entre los empresarios y los representantes de los sindicatos “como medida de excepción ante la situación económica calamitosa que vive la sociedad dominicana” en que se convino, primero, aumentar la tarifa de salario mínimo del sector privado no sectorizado en un 30% y, en segundo lugar, aumentar el 25% a los salarios que se encuentren comprendidos entre el monto de la tarifa de salario mínimo y el tope salarial exento del pago del impuesto sobre la renta (RD$20,000.00), “como medida de excepción ante la situación económica calamitosa que vive la sociedad dominicana” (destacado nuestro, MT). La resolución fijó en RD$6,400.00 (US$198.27) el salario mínimo mensual en las empresas no sectorizadas cuyos activos sobrepasaran los cuatro millones de pesos. Además, acordó RD$4,400.00 en las empresas que existencias o instalaciones (o ambas en conjunto) vayan de dos a cuatro millones de pesos, y RD$3,900.00 a las empresas con menos de dos millones de pesos en ese renglón (recordemos que en otros países las empresas se clasificación por el número de empleados u obreros). Es decir, que en República Dominicana para el grueso de la fuerza laboral ocupada, el salario mínimo alcanza los US$198.27.

Para los que prefieren cuadros y no texto, presentamos el siguiente cuadro a partir de información obtenida de los Ministerios de Trabajo, los Bancos Centrales y la prensa de los distintos países que tomamos como referencia. Dos precisiones: en el caso de Panamá tomamos el salario mínimo de las grandes empresas en las zonas de más bajos salarios y asumimos, para llevar a pesos dominicanos, una tasa de cambio de RD$32.28 por un dólar estadounidense.

Salarios Mínimos por Países en US y RD$

País

Salario Mínimo en US$

Salario Mínimo en RD$

México

103

3,339.04

Honduras

139

4,486.92

Guatemala

139

4,486.92

El Salvador

170.28

5,624.47

Panamá

190.62

6,152.89

República Dominicana

198.27

6,400.00

Colombia

200.99

6,487.95

Venezuela

238.9

7,711.75

Argentina

258.9

8,357.28

Costa Rica

286.75

9,256.29

Una primera observación es que República Dominicana se encuentra con un mayor salario que el conjunto de Centroamérica, exceptuando a Costa Rica (Nicaragua, que no es tomada en cuenta en este análisis, es la cenicienta de Centroamérica en este aspecto). Por lo tanto, si es cierto que los salarios que se pagan en República Dominicana están por encima de Centroamérica –región de referencia en términos de competitividad-, pero están por debajo de Sudamérica, en donde la delantera la lleva Chile (que tampoco incluimos en esta ocasión).

Una segunda observación es que este es un análisis cuantitativo, reducido. No se toma en cuenta el nivel de inflación o, por ejemplo el costo de la canasta básica de alimento (que incluye lo que en Colombia se denomina el “mínimo vital”: quiere decir que debe asegurarle al trabajador la satisfacción de sus necesidades básicas, esto es alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y cobertura previsional). No se toma en cuenta, además, que hoy en día cualquier empresa pequeña puede tener activos por más de cuatro millones de pesos (aunque se creó una comisión para revisar este elemento).

Un tercer aspecto que nos llama la atención es el hecho de dos modelos de competitividad con expresiones salariales extremas: México y Costa Rica. La primera lección es que bajos salarios no significa necesariamente competitividad. Sin embargo, un análisis a profundidad debería evidenciar las condiciones o el contexto en que llevan a cabo las empresas su labor: seguridad jurídica, costos ocultos, nivel impositivo, servicios retribuidos, etc. en los cuales República Dominicana se ha revelado deficitaria (incluyendo el nivel de incertidumbre en las llamadas “reglas del juego”).

Tampoco analizamos lo que se denomina carga laboral (por ejemplo: el costo de las prestaciones, seguridad social, seguro médico, servicios que se le ofrecen o son obligatorios, derechos laborales, etc.).

Claro, esta es simplemente una aproximación y, como dijera Leonardo Boff, teólogo brasileño: todo punto de vista es la vista desde un punto. En otra entrega expondremos cómo el tema del salario mínimo indica que somos una sociedad sin norte. Hasta entonces, tierra adentro…

tejadamilton@yahoo.com

13 de Abril, 2007.